lunes, 30 de diciembre de 2013

La apuesta

                   


  La primera vez que la vi, supe que debía de ser mía al precio que fuera pero nunca me atreví a dar el paso sencillamente porque no estaba dispuesto a tropezar de nuevo con la misma piedra. Y simplemente me limité a ser su amigo...
  Nora Carter era una mujer increíblemente agradable a la par que simpática. Su incipiente belleza no pasaba desapercibida ante los ojos de nadie, además, tenía una cálida sonrisa la cual me cautivó desde un primer instante y tanto que, recuerdo que me ruboricé, aquella vez, cuando me sirvió una jarra de cerveza sin alcohol. Admito que nunca antes me había pasado nada igual con ninguna otra mujer, salvo con ella, con Nora, la simpática camarera del Joe´s, un bar de copas de Chicago al que que suelo ir, muy a menudo, después de una intensa jornada laboral. Digamos que es mi punto de encuentro con  mis dos mejores amigos; Frank Thompson, un reputado fotógrafo de una cotizada revista de moda y  Jerry  Malone, un conocido abogado matrimonialista a los que me uno yo, un humilde arquitecto que trabaja para una importante empresa. 
   Los tres nos conocemos desde que éramos unos críos y, desde, entonces, nunca nos hemos separado. Digamos que somos como hermanos, no hay secretos entre nosotros sobre todo en temas de faldas...hasta que conocí a Nora. Mis amigos no saben que la chica me gusta desde hace tiempo. Sí, suena ridículo y más en un tío que casi ronda los cuarenta años como yo pero, prefiero que mi secreto siga bien guardado pues conozco muy bien cómo son mis amigos y de lo que son capaces de hacer…     
   Si cabe, el impulsivo de Frank, le entró la locura de casarse con Viola Mathews a la que conoció una noche despues de tirarsela en los baños de una conocida discoteca de moda de la ciudad. Según él, lo suyo con su esposa fue amor a primera vista, por lo tanto no pudo resistirse a pasar por la vicaría nada más conocerse. Algo que Jerry y a mí, nos hizo mucha gracia porque, de la noche a la mañana, el muy tonto nos dejó tirados a ambos. El tío alegó que estaba harto de tantas apuestas y que prefería hacerlo solo con su esposa a la que amaba con locura…a Jerry y a mí nos resultó extraño oírle decir semejante barbaridad ya que fue él quien ideó el jodido juego al que eludía y al que no dudamos en sucumbir los tres. Por aquel entonces mi ex me había abandonado por otro, más rico que yo al que conoció en un crucero por el Caribe…a raíz de ello me juré que nunca más me dejaría engatusar por una tía y decidí unirme al juego ideado por Frank. De ser un poble diablo, pasé a ser todo un bon vivant, mi trabajo me permitía viajar y llevar una vida de lo más hedonista…no voy a mencionar a cuantas me he tirado pues dejaría de ser un caballero pero la lista es infinita y las anécdotas hablan por sí solas...
  Ahora sin contar con el cretino de Frank,  Jerry y yo seguimos a nuestro rollo. Nos divierte apostar unos cuantos dólares y luchar por conseguir a la chica así como el premio en metálico pero aquel día algo en mí me hizo cambiar de parecer ya que el cretino de Jerry le entró la locura, de elegir como siguiente presa a Nora, lo que motivó que espurreara la cerveza que me estaba tomando, solo para mirarle atónito, mientras el hijo de puta, reía como un cerdo…
-¿Cómo?...-le pregunto sentados en nuestra mesa de siempre.
  Nora se encontraba atendiendo a unos clientes que acababan de llegar. Estaba igual de guapa que de costumbre…antes cuando nos vio entrar, no dudó en acercarse para saludarnos y, yo como de costumbre la miré embelesado pero, enseguida, tomé el control de mis emociones pues lo que menos necesito es que el cabrón de Jerry se de cuenta de mis sentimientos hacia Nora…
-Lo que oyes…quiero tirarme a esa tía…y no descansaré hasta conseguirlo- dice mirándola lujuriosamente.
    ¡Ni hablar! Gritaba la voz de mi conciencia.
-Una de las normas establece que solo podemos apostar por presas desconocidas, ¿acaso ya no te acuerdas? Así que búscate a otra…-le digo solo para que desista y la deje en paz pues no soportaría la idea de que Jerry la tocara por qué sé cómo es el muy cabrón. Le va el sexo duro y, es de los que hace llamar al taxi en plena madrugada solo para despachar a la tía despues de habérsela tirado hasta hartarse…tiene muy poco tacto, en ese sentido.
   El tío se encoje de hombros. Eso me pone en alerta y de mal humor. No voy a tolerar que el gilipollas juegue con Nora ni por todo el oro del mundo.
-Claro que me acuerdo y no quiero a otra sino a la doña tetas perfectas y culo respingón…-dice sin dejar de mirarla. Carraspeo contando hasta diez y es cuando se digna y me mira. Menos mal porque iba a asestarle un buen derechazo-….sabes…-cuchichea. Frunzo el ceño-…esta mañana me la casqué pensando en ella y…-no aguanto más, me levanto y lo agarro por el cuello…
-¡Basta!...-Exclamo fuera de mí.
  Hay un creciente barullo en el bar. La gente nos mira. Nora se acerca corriendo junto con Mark, el dueño, quien nos separa. Estoy muy cabreado con la situación y, para más inri, ella no se ha posicionado a  mi favor, sino que se preocupa por el gilipollas de  Jerry quien me mira riendo mientras se frota el cuello. Le digo a Mark que me suelte, que no haré nada, me pregunta si estoy seguro…
-Completamente…ya me iba…-le digo dejando unos cuantos pavos sobre la mesa.
   Me pongo la chaqueta, necesito salir de ahí cuanto antes porque me conozco…
-¡Lo ves, Nora, te lo dije!...-oigo decir a mi espalda mientras los clientes guardan silencio. Frunzo el ceño. ¿De qué va todo esto?-. ¡El capullo de mi amigo está loco por tí!   
  Me paro en seco para luego girar sobre mis talones. Mierda, se ha dado cuenta...¡maldita sea! Aun así sigo en mis trece...
-¡Es suficiente!...-le grito solo para tratar salvarguardar mis emociones.
   Y es cuando ella llega hasta mí. Me mira a los ojos y me pregunta:
-¿Es cierto eso, Eric?
   Oh, mierda…me mezo el cabello. Quiero estrangular a Jerry por bocazas. Al final el cabrón me va a meter en un buen lío. Maldigo desde lo más recóndito de mi ser al tenderme esta jodida trampa…
-No, no es verdad, Nora…- mi voz suena apagada.
   Ella se ruboriza y denoto en su cálida mirada una atisbo de desilusión lo cual me hiere profundamente. ¿Por qué no soy capaz de expresar mis verdaderos sentimientos? ¿Por qué huyo como un cobarde?
<<No eres más que un don nadie, ninguna mujer te querrá…
  Las palabras de Melissa Jenkins son como dardos envenenados contra mi alma. Basta me digo. Todo ese jodido circo debe de tocar a su fin y cuanto antes…     
-¡No mientas, dile la verdad, Eric!...
   Le envío una mirada asesina al que fuera mi amigo y compañero de juergas y luego la miro a ella. Está decepcionada y como a punto de llorar. No quiero que lo haga y, menos delante de tanta gente…
-Lo siento, Nora…yo, tengo que irme…-murmuro.
  Salgo pitando de aquel condenado lugar. Necesito tomar el fresco para poner cierto orden en mi interior que buena falta me hace. Al cabo resuelvo no volver más al Joe´s. Si es necesario trataré de olvidarla pero sé que me estoy mintiendo…nunca antes me he sentido tan a gusto conversando con una mujer como ella. Ambos conectamos desde un primer instante. Me ha hablado de su familia, de sus aficiones y sus hobbies y yo he hecho lo propio…ahora solo me resta no mirar hacia atrás…
-¡Eric Norton te…te tomé por un hombre sincero y valiente pero...pero veo que me equivoqué!...-vuelvo a oír a mi espalda, después de haber dado diez pasos, calle abajo. Es la incofundible voz de Nora. Entrecierro los ojos y trato de no dejarme embaucar fácilmente pero es inútil. Oirla hablar me conmueve, de veras-. Yo...yo, en cambio, tengo el valor y el coraje de admitir que me gustas muchísimo... desde el primer instante en que te vi…llevabas tu camisa de cuadros preferida, la que te regaló tu madre por Navidad...aun recuerdo cómo te…te ruborizaste cuando…cuando te serví aquella jarra de cerveza y…luego nos pusimos a charlar...-trago saliva espesa. Lucho por no caer en la tentación de girarme y echar andar para estrecharla fuertemente entre mis brazos. Le gusto. Guau-....quiero..quiero que sepas que no...no eres el único al que le han roto el corazón...-oh, mierda. Es lo último que esperaba que dijera pues seguro que el cabrón de Jerry le ha contado cosas sobre mi ex. Doy un paso adelante y otro y otro, quiero salir corriendo y esconderme…
-¡Dale una oportunidad, tío!...-dice repentinamente una voz masculina.
-Te acaba de confesar que le gustas muchísimo…¿qué más quieres?...-dice otra vez femenina.
   No, basta me digo a mí mismo...
-Nunca sabrás lo que tienes hasta lo que pierdes, amigo….-dice otra voz bien distinta a todas las anteriores...
   Posiblemente tenga razón...
-¡Arriésgate, tío!
    Estoy aterrado... 
-Sí, eso…- dice todo un tumulto de voces entremezclas.
-Daros una oportunidad....
-Eso, eso...
   Me giro como un autómata y veo que la calle está tomada por los clientes del bar y por gente anónima quienes me miran y, es cuando, la veo a ella entre toda esa creciente multitud. Me está mirando fijamente, suplicándome que le dé una oportunidad con un gilipollas de Jerry haciéndome señales para que mueva el culo…mi corazón y mi mente batallan pero solo sé que la necesito y yo nunca he necesitado a nadie…me bastaba conmigo mismo pero ahora es distinto. Cuanto más la miro, más la deseo y la amo, ¡sí!...así que echo a andar hacia ella. Sus ojos son como un mar embrabecido a la espera que salga el sol para que amaine. Me planto delante de ella solo par cogerla en volandas mientras le pido que  perdone mi cobardía…
-Está perdonado…-ríe emocionada…
-Has de saber que no he sido un santo y que he cometido muchos errores en la vida…
-Lo sé...
 Pestañeo...-evito mirar al cretino de Jerry.
-¿Aun así quieres salir con un tipo como yo?
-Me encantaría...
-Pues no se hable más... 
  No dudo en bajarla al suelo solo para darle un largo beso demostrándole lo mucho que me gusta en medio de una creciente oleada de aplausos y vítores…. más tarde fuimos a mi casa para dar rienda suelta a nuestra pasión para poco después hablar sobre nuestro futuro...
             


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