viernes, 17 de enero de 2014

El arrogante inmaduro


                        El arrogante inmaduro  

   La vida, con sus más y sus menos, siempre me ha tratado en su justa medida. No me ha regalado nada ni yo le he pedido más de lo que me ha podido dar… salvo salud. Si acaso de lo único que me puedo quejar es que el destino pusiera en mi camino al mayor sin vergüenza de todos los hombres  y ese no era otro que mi ex…
   Tengo 19 años y estudio auxiliar de administrativo, nací en un pequeño pueblo de A Coruña, soy gallega por los cuatro costados, me siento orgullosa de la familia que tengo y, de mis amigos, solo puedo decir que he aprendido a ser selectiva con aquellos, quienes, en su tiempo, se rieron de mí y que ahora no son más que insignificantes rastrojos…hoy puedo decir, gracias a Dios, que estoy curada de espanto y que me guío solo por mi infalible intuición para saber perfectamente con quien quiero o no estar. Algo que era, prácticamente imposible años atrás porque era una pobre tonta que intentaba caerle bien a todo el mundo y no tenía porque será así. Los límites los marco yo ahora…
   Como ya mencioné, mi historia de ¨no amor¨ se remonta en la época en que iba al instituto, era toda una adolescente perdida que intentaba encontrar su sitio en el mundo. Me afané en buscarlo pero, las personas, con su innata maldad, siempre procuraban hundir mis sueños reduciéndolos a la nada…yo, era la nueva en la clase, y me convertí en el hazmerreír y en el blanco perfecto de las bromas pesadas de aquellos desalmados payasos que tenía por compañeros…si acaso cuando pasé a segundo de BUP las aguas seguían igual de turbias y mi desatino fue llevarme a casa todo cuanto me sucedía en ese repugnante lugar. Lloré como nunca despertando en mí una inconmensurable amargura que se prolongó hasta que mi sino quiso darle una vuelta de tuerca a toda esa barbarie. Mis notas eran excelentes pero yo, no encajaba ahí, luego, al año siguiente solicité plaza en otro centro y, no sé si fue peor el remedio o la enfermedad porque me topé con el que sería mi novio durante cuatro años. Se hacía llamar Joaquín Castro y, estaba como un tren. Recuerdo que cuando llegué el primer día a clase, ocupé el mismo asiento que él. Nos miramos, me sonrió con esa carita de pilluelo y caí rendida como una tonta a sus pies…
    Durante un tiempo, me dediqué a venerarle cuando, mis nuevos amigos me aconsejaban que tuviera cuidado con él, que no era de fiar pero mi amor hacia el susodicho me impulsó a darlo todo para no recibir nada a cambio. De hecho, jamás me presentó a sus amigos ni me permitió que trabara amistad con más personas porque era egoísta, solo pensaba en sí mismo… era encontrarse con su grupito de colegas y, si te he visto, no me acuerdo…llegó un momento en que su humor se agrió y su prepotencia alcanzó cuotas insospechadas. Me hablaba de un modo que me hacía sentir inferior a él. Todo eran quejas y malos rollos…me vi desbordada ante tanta arrogancia y frialdad…
    Sucedió que en el cumple de mi amiga Verónica fuimos todos incluida una de las pavas que más detestaba yo, Teresa Prieto, la tía era una lagarta que se dedicaba a levantarle los novios a las demás chicas del instituto. A mí, particularmente, no me hizo ninguna gracia verla en la fiesta pero no me quedó más remedio que aguantar…tomamos unas tapas variadas, conversamos, el cretino de mi ex se dedicó a estar más pendiente del móvil antes que otra cosa, si acaso, le perdí de vista durante un buen rato…entre tanto como idiota que era, aguardé hasta que regresara y, fue cuando le pregunté a Vero si le había visto y me contestó que había ido al baño acompañado por la susodicha. Me quedé muerta pues le pillé in fraganti sobándose con la lagarta…
     El muy miserable me dijo que eso no era lo que yo imaginaba y, para el colmo me echó la culpa y me montó un pollo, su acompañante se quitó de en medio y yo me llevé la peor parte…porque, no sé cómo se las gastó que al final perdoné ese ligero desliz y otros muchos más porque le quería muchísimo pero todo resulto una mentira tras otra…no había límites en él…pero yo sabía que ello debía de acabar y fue en las navidades pasadas de esta año cuando, vía whatssap le dije que se acabó…porque se dedicó a perderme con sus mentiras y su soberbia de niñato inmaduro y yo ya no quería pasarle ni una más…

           

 
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