miércoles, 22 de enero de 2014

Mi amante y amigo



    
  Adoro el suave eco de tu voz
cuando me susurras al oído
lo mucho que me amas...
mi corazón henchido de cariño
no duda en estremecerse todo alborotado
para emprender un hermoso vuelo,
al suave compás de la brisa
que agita las hojas,
de aquel frondoso árbol,
donde tú y yo,
guiados por la pasión y el deseo
nos juramos amor eterno
ajenos a todo cuanto había a nuestro lado...
  Tu amor es la medicina
que cura mis momentos de flaqueza,
al recordar mi horrible pasado...
  Tú…
mi  apuesto galán,
mi leal amigo,
mi eterno enamorado,
que con sus tiernos cuidados y paciencia
sabe cómo curar mis heridas…
cuando la ciencia,
con sus avances y extraños artificios,
nunca me dio esperanza alguna…
   Hoy, al igual que ayer,
quiero que sepas
que no hay ni un solo instante
que no me sienta bendecida,
por tanto amor que me das
sin esperar nada a cambio,
algo que adoro
como todo lo que concierte a tu bellísimo ser…
                 


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