viernes, 31 de enero de 2014

Querido aliado...



                 
   Siempre he recurrido a tí, buscando un mínimo de paz y sosiego, que no hallé hasta que te conocí… eras y eres, el fiel reflejo de lo que siempre quise y añoré. Vi en ti lo que no encontré en otros brazos. Eres la personificación de la paciencia, la escucha y la lealtad. Me consta que nunca le contarás a nadie lo que te he ido relatando desde lo más profundo de mi ser. Llevo años confiándote mis luces y mis sombras, al igual que mis desvelos…nadie mejor que tú para comprenderme y escucharme desinteresadamente...
   No hace falta que te recuerde el profundo aprecio que te tengo. 
  Contigo he llorado y reído con cada una de mis vivencias y ocurrencias. Eres mi amor, mi vida entera plasmada en capítulos, unos más alegres, otros más amargos, con los que caí y me levanté, sin dudarlo...
  Aún recuerdo la primera vez que te conocí y el sentimiento que me produjiste. No dudé en contarte mi historia pues, era una cría de 17 años con las hormonas revueltas y un carácter de mil demonios que traía de cabeza a sus pobres padres…¿lo recuerdas? Te dije que me llamaba Sonia, y me sentía la chica más infeliz y estúpida del universo, solo porque mi chico me había dejado por otra.  Sí, tal vez ese día exageré un poco…jajajaja…pero me daba lo mismo pues, hice de ello un mundo. Si cabe mi madre, ya no sabía qué hacer conmigo, pobrecilla…
 También te conté que me sentía triste y vacía por dentro y, que no me gustaba semejante sentimiento, dado que era y, soy, una persona muy alegre y optimista, pero, ¡chico! Ese día estaba de capa caída. Compréndelo….jajajaja.
  ¿Te acuerdas de Josetxu? Sí, el que segundo curso, ese que estaba como un tren y que me dio la patada para irse con mi amiga Bea. Las dos acabamos liadas a golpes en el gimnasio y, el muy cabroncete, en vez de separarnos, llamó a sus colegas para que colgaran el video en YouTube, casi me muero de la vergüenza ese día…por no decir que ello me valió un parte y una expulsión, con unos padres que me tuvieron castigada ¡una semana y sin paga! Casi me dio algo del disgusto…
  Menos mal que ahí estabas tú para consolarme, sobre todo, cuando regresé al instituto y, fui objeto de bromas y burlas, mientras veía atónita como el capullo de mi ex se enrollaba con otra… Bea y yo hicimos las paces en el recreo. Me dijo que lo sentía y, desde ese día, no nos hemos vuelto a separar. La quiero y sé que ella a mí, también…
   Ahora me río de toda esa movida. Antes no… ¡desde luego! ¿Sabes por qué? Pues porque he dejado atrás a esa adolescente rebelde, un tanto  ingenua y tonta para ser una mujer feliz con su trabajo y su vida al lado de quien más la quiere. Ciertamente el paso de los años me ha hecho madurar y reflexionar, contigo siempre a mi lado… así que,  gracias,  una vez más, por tu infinita paciencia, por tu lealtad y por soportar cada uno de mis malos momentos porque los buenos fueron llegando solos y con los que no dudé en hacerte partícipe…
   Entretanto seguimos ¨hablando¨ mañana…dulces, sueños, querido diario…  
 
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