sábado, 8 de marzo de 2014

Para siempre



                     

   Hoy hace siete meses que saliste por esa puerta para no regresar a mí lado. Algo que no esperábamos ninguno de lo que aun te seguimos queriendo con absoluto fervor…aquel aciago accidente te arrancó de nuestras vidas, sin tan siquiera quererlo, y lloré partiéndome en dos. De hecho deseé morirme contigo aquel día, ahora y siempre, pero nuestro hijo, que crece en mis entrañas, me da fuerzas para continuar, como también, sentir que tu recuerdo prevalece en nuestros corazones y, tanto, que tu aroma impregna toda nuestra casa, la cual sigue sumergida en sombras de completo silencio, quien trato de sortear, a ratos, rodeándome de tu familia y la mía, con los que converso y sonrío, muy a mi pesar. Pero lo cierto es que las lágrimas fluyen cuando menos lo espero, sintiendo ese dolor latente clavado en el alma, pero opto por cerrar los ojos solo para recordar tu bello timbre de tu voz, el cual me reconforta y aplaca mi tristeza, por unos leves instantes, porque todo es volver a llorar, una y otra vez, sin control aparente…
  Duele la rapidez con que te has ido sin llevarme, si quiera, contigo.
 Duele ver a tus padres fingiendo calma y naturalidad solo para que yo no siga sufriendo, algo que agradezco profundamente…
  Duele saber que nuestro hijo, el cual llevará tu nombre, vendrá al mundo sin poder conocer a su maravilloso padre pero, tu familia y la mía han resuelto unirse para que nuestro pequeño no sienta el mismo vacío que siente su madre, cuando está a solas consigo misma, rodeada de tantos recuerdos, porque es muy difícil despertase, sabiendo que ya no estás…pero intento sobreponerme viendo a tus padres y los míos,  ilusionados, pintando la habitación de nuestro hijo, tu madre ha bordado la colcha y la mía, las cortinas estampadas en tonos celestes. Todo está quedando a pedir de boca…como estas clases de preparto a las quea acudo por las tardes. Pero para serte sincera, preferiría quedarme en casa, aferrada a tu retrato mientras lloro en completo silencio, pero sé, que a ti no te gustaría verme de este modo, más aún, en mi estado de buena esperanza, por eso voy a intentar continuar caminando solo para luchar por nuestro hijo, sabiendo que siempre estarás a nuestro lado hasta el día que nos volvamos a encontrar, de nuevo…

                                            Tuya para siempre, Cristina...


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