miércoles, 5 de marzo de 2014

Provócame



         
 
  Dámelo todo esta noche, no te guardes nada para mañana, céntrate en el presente, pasaporte perfecto con el que cruzar esa frontera llamada pecado, más rodéame con tus brazos, y enciende esa llamarada, que tú y yo tan bien conocemos…
  Muéstrame tus encantos de mujer a través de ese juego sensual, que tanto adoro y venero, donde ambos no conocemos el término vergüenza pero si la osadía de dar y recibir entre chispas embriagadoras de placer…
   Desnúdame, no te detengas, continúa con esos movimientos sinuosos de caderas que avivan ese repentino fuego dentro de mi ser, dejándome sin aliento mientras me relamo gustoso ante lo que veo…
  Provócame con tus labios que saben a deliciosa fresa bañada en chocolate, la cual tomo apasionadamente con mi boca mientras exhalo un sonado gemido de placer que brota desde mi garganta…
 Cautívame con tu belleza salvaje y esa mirada penetrante que me derrite, convirtiéndome en tu más ferviente servidor con el no tienes piedad mientras haces de mi cuerpo lo que quieres, más yo me dejo arrastrar hacia a esa peligrosa vertiente, que tú no dudas en prolongar, a través besos húmedos y profundos entremezclado con aromas y texturas…
  Tómame, no dejes ningún recodo sin tantear, crucemos juntos esta barrera que nos conducirá hacia esa ardiente frontera del más sentido goce para caer, poco después,  agotados entre oleadas de suspiros y abrazos… 



  © Propiedad Intelectual. Todos los relatos, novelas y poesías que leéis están registrados. Charlotte Bennet.