martes, 22 de abril de 2014

Penumbra

               



   Me embarqué en una complicada y delicada cruzada, intentado paliar las necesidades y los sinsabores de quienes padecieron la reclusión y el rechazo de una sociedad, cada vez, estancada en los albores de la ignominia y el descontento…si acaso, luché, en cuerpo y alma, tratando de derribar barreras para instaurar la igualdad y la tolerancia entre mis semejantes pero morí y resucité en el intento, al verme reducido a una vertiginosa espiral de frustración y obstinación por alcanzar, finalmente, la anhelada meta, la cual me alejó de lo que más quería, sin que yo me percatara de ello. Solo el silencio, oscurecido y enmudecido, que asola las paredes de mi hogar, ahora vacío y en penumbras, hizo que me diera cuenta de mi triste realidad pues, sin ti, mi existencia se ha tornado gris seguida por un abrumador tormento y una terrible melancolía, que me empujan al más aterrador vacío, mientras ansío, desesperado y abatido, el poder recuperar lo que teníamos, antes que mi descuido nos separara de una manera inesperada…
  No en vano, necesito que estés a mi lado y que me devuelvas, a la vida pues siento que desfallezco, cada vez que te evoco con lágrimas en los ojos, mientras mi corazón se agita en espasmos de completo dolor y sufrimiento, los cuales oprimen mi alma, solo por haberte perdido, sin tan siquiera quererlo…
  Aun cuando, hoy deba de recoger la cosecha que sembré, entre vítores y aplausos de quienes ven en mí a todo un benefactor, la sombra de tu ausencia asola mi ser de un modo demoledor, pero no pierdo la esperanza de recuperar tu amor, pese a que ésta decaiga, por momentos, en medio de tanta incertidumbre...



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