sábado, 3 de mayo de 2014

Corazón de piedra



  
                               
   Nunca imaginó que tras ese rostro angelical, de sonrisa afable y correcta apariencia, se ocultaba un ser vencido por el odio y el rencor, que él mismo se ocupó en salvaguardar ante los ojos de los demás, mientras ideaba un inquietante y macabro juego donde optaba por confundir los nobles sentimientos de aquella que le amaba, sin restricción alguna, solo para atormentarla, como mera distracción, pues de igual modo la encumbraba, endulzándole el oído con falsos cortejos, como, poco después, la menospreciaba del peor modo posible, a través de constantes vacíos, repletos de antipatía, que ella ingería, paulatinamente, hasta el extremo de envenenar su alma, y tanto, que no halló antídoto alguno para semejante desolación…
  Pronto, sus días se tiñeron de lenta agonía, plagada de la más nocturna oscuridad, en la que permanecía en completo silencio, viendo la vida pasar... acompañada de la melancolía y el dolor, los cuales limitaban su atormentado ser que yacía doblegado a la voluntad del maestro del disfraz, el cual hacía y deshacía con una asombrosa crueldad todo cuando acontecía a la adolecida joven, quien al límite de sus fuerzas y al borde de la locura, luchó por buscar ayuda, solo para escapar lejos de aquel pobre diablo, que se alimentaba de la nobleza y bondad de unos cuantos, mientras su corazón forjado en piedra caliza, le impedía dar cabida a ese delicado sentimiento llamado amor…


  
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