lunes, 19 de mayo de 2014

Indolencia



  
                
  Has destruido todo cuanto yo era, reduciéndome a una distorsionada y mísera sombra de compleja desdicha, que vaga desconsolada en medio de una perpetua oscuridad, la misma que alberga tu alma funestamente confinada al más triste cautiverio, del que te nutres sin tan siquiera percatarte de todo cuanto posees, llegando incluso a no valorar este infinito amor que siento por ti, pues me castigas con el más doloroso desdén seguido por la propia indolencia que emana de tu ser…
  Aún así, permanezco a tu lado como una completa necia, albergando la esperanza de poder conquistar tu frío corazón, el cual se resiente en querer latir...
  Mas no lloro tu desventura sino la mía propia solo por haberte entregado mi vida entera, la cual me arrebataste con este silencio plagado de indiferencia que se alojó en mi adolecido corazón, olvidado en una nefasta esquina cubierta de lamento y pesar…y me perdí en semejantes altares, ciega y loca de sufrimiento pues comprendí, al final de la jornada, que tú estabas acostumbrado a vivir sin sentir, exigiendo sin dar lo que tanto esperé y te pedí pero que nunca recibí, es decir, tu amor...


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