martes, 13 de mayo de 2014

Inquietud



                          
   Quiero llegar hasta ti para poder liberar tu alma de esa tenebrosa oscuridad en la que se ve sumergida, debido a tu falta de autoestima que te ata al más cruel y amargo pesimismo, que tan bien conozco, pues yo al igual que tú, permanecí sometida al más desgarrador cautiverio siendo esclava de mí misma, donde el llanto lograba calmar esa horrenda ansiedad que asolaba mi ser. La misma que ahora te domina, empujándote hacia la nada…
  De hecho sé que ruegas e imploras al Cielo que oiga tus plegarias para que te ayude con semejante martirio…tu corazón, desbordado por la inquietud,  maldice, con voz queda,  tu horrenda y fea existencia forjada bajo el fiero cetro de un destino, injusto y cruel, el cual no te da tregua…pues por más que intentas levantar cabeza, aquél acaba por hundirte, sometiéndote a su propia voluntad, mientras tanto, caminas aterrrada sobre esas frías aguas turbulentas, ansiosas por engullirte para dar fin a tan terrible agonía... con la que silenciar esas sombras que te acompañan a modo de cortejo fúnebre, las cuales entonan un réquiem por tu alma muerta en vida como lo fue la mía…más la fe incentivó que buscara en mi interior todo cuanto era y nunca me percaté, logrando que resurgiera entre las tinieblas del más terrible sufrimiento solo para poder ayudar-te…




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