miércoles, 14 de mayo de 2014

Refugiados



                 
  Cansado y abatido por la pesadumbre, aquel que llaman refugiado de guerra, deambula entre peñascos y brozas, ahíto de hambre y frío, acompañado por una roída maleta de nefastos recuerdos, que arrasan su maltrecho ser el cual llora, desesperado y agonizante, ante tanta injusticia y barbarie…pese a ello, ha de armarse de valor y coraje para continuar con tan fatigosa y peligrosa travesía junto con sus semejantes, quienes huyen despavoridos para no perecer a manos de esos locos insurgentes, sedientos de sangre…  
  Sus pies, cubiertos por un desgastado calzado, lo sostienen arrastrándolo a un océano de incertidumbre y miedo, seguido por un triste lamento por tener que padecer la furia del que quiere gobernar el mundo, usando balas de fuego y odio, todas ellas exentas de moral y arrepentimiento… 
 Solo el silencio de la noche logra apaciguar su tormento, pues golpeado por la impotencia, lame sus heridas internas, rezando una oración por quienes quedaron sepultados bajo los escombros de aquel que era su hogar…gritos de horror y desesperación perforan sus tímpanos, robándole el aliento…imágenes entremezcladas emergen de su memoria en la que perdura la crueldad y el salvajismo más horrendo…cuerpos mutilados y sin vida, esparcidos en una calle desierta y en ruinas, cuyas almas esperan a ser guiadas hacia la otra vida, donde les aguarda la paz eterna…



 © Propiedad Intelectual. Todos los relatos, novelas y poesías que leéis están registrados. Charlotte Bennet.