lunes, 16 de junio de 2014

Mera ensoñación

                             

 Aun cuando todo fuera una mera ensoñación, te amé, irremediablemente, encumbrándote como mi fiel y valiente caballero, capaz de sortear cualquier peligro solo para permanecer a mi lado…tu corazón rebosante de pasión hizo que el mío palpitara de emoción aunque solo fuera por un leve instante, pues todo acabó por desvanecerse, súbitamente, al igual que aquella dicha, que me invadió y a la que me fui acostumbrado, mientras veías el modo de arrebatármela solo para hacerme daño... 
  De aquel delirio solo me queda la nostalgia, quien me esclaviza cada vez que evoco aquellos días de gloria, donde llenabas mi existencia con tu sola presencia, antes que tu ausencia me empujara a padecer, como alma en pena, el lloro más amargo y cruel, suscitando que me desmorone en medio de un abrasivo frío que hiela mis entrañas…dado que decidiste encerrarte en tu propio mundo en el que no hay cabida  al amor, sino la más siniestra oscuridad, la misma que ahora habita tu alma impregnada de completa soledad …  


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