miércoles, 11 de junio de 2014

Rosa y espinas

                                                               

  Busqué en aquel apartado jardín la flor más hermosa con la que me entusiasmé, intentado dejar atrás una terrible tristeza que debilitaba mi ser, de ahí que no dudara en cuidarla hasta el extremo de olvidarme de mi misma…aun cuando me aconsejaron que tuviese cuidado con sus espinas, acabé sucumbiendo al impulso de vivir y compartir momentos inolvidables que nunca volverán, dado que me embriagué, haciendo que mi corazón exaltado se aferrara a un mero apego que yo interpreté como amor eterno…
  Sumida en un mar de confusión, huí despavorida intentado alejarme de todo cuanto me acontecía, para caer en la  horrible amargura que conlleva el desamor, pues de mis ojos comenzaron a brotar las primeras lágrimas de desconsuelo, mientras que mis labios enmudecieron con cada sentida agitación, que fluía de forma masiva y sin control aparente, suscitando que mi mente se atormentara evocando el ayer …
  Hoy la flor se ha marchitado, convirtiéndose en una punzante espina que traspasa mi corazón, haciendo que éste siga sangrando de dolor, solo por haberme enamorado, irremediablemente, del hombre equivocado...

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