jueves, 31 de julio de 2014

Diversión

                                  
   No te imaginas lo que en mí suscitas, cada vez, que tus manos acarician mi cuerpo, incitándolo a sentir una profunda emoción que inunda mi corazón de un modo arrebatador. De hecho tu mirada es el espejo en el que me reflejo, en reiteradas ocasiones, mientras que tus labios son mi mayor reclamo, que saboreo embriagada por entero. Sabes cómo persuadirme para que crucemos esa línea que tanto nos gusta, donde la pasión nos aguada, plena y eufórica, atrapándonos insólitamente. No en vano las horas se detienen, transformándose en toda una velada rebosante de deseo a la que nos entregamos hasta quedar sin aliento…En cambio, cuando no estás, los días se convierten en noches de larga espera, en los que el silencio se manifiesta a modo de nefasto compañero y la soledad en eterna consejera. Ninguno de los dos logra aplacar este aciago sufrimiento que oprime mi ser, dado que la razón arremete contra mí, mostrándome una cama, vacía y fría, repleta de aflicción…pues sé que solo soy una mera diversión para tí. Aún así me dejo llevar, convencida que de mi te vas a enamorar, pero, lo cierto es, que ello nunca sucederá, sencillamente porque rehúyes jurarme amor eterno, el mismo que ansío escuchar muy a mi pesar... 


 © Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet.