sábado, 5 de julio de 2014

Una vez más

                               


   Intentamos no pecar de ingenuos, sin embargo, caemos, en el horrible tentación de cometer los mismos errores, una y otra vez, como si no tuviéramos nada mejor que hacer. De hecho cuando nos percatamos de nuestro gran tropiezo, advertimos que no hemos aprendido la lección. Si cabe entonamos, entre sollozos y brotes de arrepentimiento, el mea culpa solo para ahuyentar estos demonios que acechan nuestro corazón hasta el extremo de despedazarlo, mientras hacemos de una simple gota de agua, todo un aguacero, pues nos afligimos sintiéndonos poca cosa a manos de quienes no valoran nuestra acción, correcta o incorrecta, ¡qué más da!… 
   Y es que el ser humano es un animal racional, excesivamente complejo,  dotado de virtudes y defectos, en su mayoría, inconcebibles y devastadores para sus semejantes, a los que trata de dominar bajo un aciago manto de ferocidad y violencia en un mundo, cada vez, más inseguro para una generación desmotivada y perdida en los oscuros túneles de la indignación y la protesta por conseguir aquello que nos pertenece por derecho propio,y que tanto se nos niega por mera ambición. Sin embargo, nadamos a contracorriente, aferrados a la esperanza de poder alcanzar la orilla, en medio de una fuerte ventisca de piratería, ávida por despojarnos incluso del aire que respiramos...No obstante, tratamos de emerger a merced de nuestras propias fuerzas que van flaqueando, dado que apenas nos queda nada, salvo sobrevivir a esa vorágine que subyuga nuestras almas de un modo espeluznante… 
   Aun cuando todo parezca más que perdido y acabado, lidiamos por salir airosos de esa terrible tormenta, continuando, así, nuestro camino del que hacemos toda una experiencia, a sabiendas que, una vez más, volveremos a tropezar y caer irremediablemente...


 © Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet.