lunes, 18 de agosto de 2014

Terciopelo

                                      


  Intenté luchar para dejarle de amar, pero había algo en él que me embelesaba, adueñándose de todo cuanto yo era. Aun cuando me cercioré de cerrar puertas y ventanas para que no entrara aquel soplo de brisa, ésta acabó inundando mi alma con caricias de terciopelo que adormecieron mi razón, hasta la extenuación, mientras mi corazón se atrincheraba en un jardín lleno de rosas y espinas, que se incrustaron como clavos en mis manos. Más sangré, pero aprendí a sanar mis heridas en completo silencio, pues enmudecí, atormentada y vencida, ante la triste agonía de haberme enamorado de un oscuro espejismo…puesto que ahí estábamos él y yo, en medio de un deshabitado salón…danzando al absurdo compás de una música inerte compuesta por aquel extraño espectro que ahora me acompaña en mi soledad... 


 © Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet.