domingo, 17 de agosto de 2014

La distancia

                                                      
   Siento como la pena va consumiendo mi ser, a medida que los días transcurren y tú no estás aquí…conmigo. Lloro y me derrumbo, desconsoladamente, notando cómo mi corazón palpita desesperado, ansiando poder tenerte a mi lado para susurrarte al oído lo mucho que te amo. Si acaso mis labios, también, te añoran con un ardor incontrolado, cada vez que evoco aquellos hermosos momentos compartidos donde la ilusión inundó nuestra existencia innegablemente. Mas ahora solo somos sombras de nuestra propia desdicha al tener que padecer la horrible premura que suscita la distancia, la cual pugna por interponerse entre nosotros queriendo separarnos de un modo debastador. Algo que no queremos que suceda…pero lo cierto es que aún continuamos estancados en esta horrible remolino de incertidumbre, recubierto de noches de insomnio acompañadas por un amargo y triste lamento que fluye en el tiempo…solo la esperanza acude lisonjera a escuchar nuestros crecientes ruegos, mientras nos alienta a pensar que pronto nos volveremos a encontrar, a pesar de este terrible dolor que intenta arrebatarnos el aliento, y lo poco que queda de nosotros mismos…

 
 © Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet.