miércoles, 27 de agosto de 2014

Nada espero

                                      


  Nada espero de ti ya...ni tan siquiera escuchar el leve murmullo de tu voz, hoy extinguida tras un extraño silencio que resuena en mis oídos, mientras mi piel perece ante la tibieza de tus caricias desapasionadas, y al impávido roce de tus labios; veneno letal que adormece mi alma en medio de un inmenso dolor que no cesa, por más que lo intento acunar con estas lágrimas de amargura, perpetua locura que me lleva a padecer una horrible condena, seguida por una lenta agonía que asola mi ser...
   Y aún así continuas recreándote con este sufrimiento al que me has arrojado, despojándome de lo que poseía, excepto de mi conciencia, quien se agita y conmueve al frío compás de un pobre corazón cansado, en un tiempo enamorado, ahora vilmente utilizado y fragmentado ante tu sardónica sonrisa triunfante, que revela la poca compasión que sientes hacia mi…dado que me ves anclada en este inmenso mar muerto, exento de emociones y sentimientos, y no haces el vano intento de rescatarme, sino que dejas que me hunda, lentamente, en un profundo y oscuro tormento del que me es difícil escapar… 


 © Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet.