viernes, 29 de agosto de 2014

Pobre ingenua

                            
   Vuelves a desvanecerte sin tan siquiera haberme dado tiempo a deleitarme con tu ansiada llegada, hoy reducida a una simple huella impresa en el asfalto, señal inconfundible que has estado, y te has ido envuelto en una nube de sigilo que oprime este maltrecho pecho curtido de dolor, pues…¿qué te he hecho para que me mires sin mirarme, mientras me sometes a este terrible martirio donde tu amor se rebela contra mí? Si acaso me atas y desatas a tu antojo, bajo la influencia de este frío viento, augurio de tempestad que asola este corazón cansado de recoger lo que has dejado a tu paso, una inquietante desolación carente de salvación… 
  Pues muerta la pasión…ahogada la ilusión ¿qué queda ya? Sino el horrendo eco de mi lamento que se tiñe de pesar, solo por haber sido una pobre ingenua aferrada a la nada, y que yo convertí en un instante gratamente importante para mi alma apasionada, ahora perdida en un injusta cruzada de completa amargura que emerge de tus labios callados…  Más has de saber que el momento ha llegado. No voy a continuar esperando y desesperando por las esquinas a que vuelvas a aparecer, dado que ya lo hice, una y otra vez, siendo tú el vencedor de este extraña recreación donde nada parece tener sentido, ni tan siquiera mi propia existencia, hoy enmudecida ante tanta mentira…

  
© Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet.