viernes, 22 de agosto de 2014

Vendedor de sueños

                                       
    Me dejé seducir por aquella súbita fábula llena de fantasía, que aquel vendedor de sueños se encargó de mostrarme, hábilmente, a través de sus encantos, haciendo que me olvidara del mundo solo para deleitarme con sus bellas baladas de amor que obnubilaron mi razón, logrando, así, que le confiara mi corazón y todo cuanto en mi había. Y tanto que por un tiempo, dejé atrás todo cuanto yo era, convirtiéndome en lo que él quería; una liviana y perfecta estatua de piedra que él manejaba a su libre albedrío...pese a ello, continué aferrada a aquel loco delirio alentada por mis sentimientos, pero, lo cierto es que, conseguí rozar la más aterradora infelicidad al conocer aquella compleja existencia impregnada de altibajos. Entretanto me afané en recoger las migajas del más terrible desamor, el cual fue haciendo mella en mi ser justo cuando recibí aquel gélido y lánguido beso que me permitió percatarme de mi triste realidad... ya que soy una simple sombra a manos de un lobo disfrazado con piel de cordero del que es preferible escapar para poder alcanzar mi libertad…

 © Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet.