miércoles, 17 de septiembre de 2014

Ángel sin alas

                                                 
    No quiero beber más de ese cáliz el cual me sueles brindar con la misma frialdad con que me lo sirves, pues remojas mi corazón haciendo que se encoja en una inquietante  tristeza que roza la más demoledora soledad, esa que me acompaña mientras que a tí la oscuridad te domina convirtiéndote en un espectro errante perdido en una amarga morada impregnada de devastación, donde apenas queda nada, salvo la sombra del propio sollozo…entretanto yo, ángel sin alas, permanezco atrapada entre las ruinas de esta pasión en la que ni mis ojos ni mis labios expresan emoción alguna, siendo el silencio mi mayor mentor… 
 Agonizados mis sentimientos, poco importa ya que el tiempo se haya detenido solo para enseñarme la amarga derrota que conlleva un amor envenado que jamás debió ser forjado, sino arrojado a la propia indiferencia, esa que tú me muestras cuando no soy de tu total agrado... 


 © Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet.