lunes, 8 de septiembre de 2014

El caos

                                    


   Observo indignada desde lo alto de esta montaña el caos que rige el mundo, donde la guerra, el hambre y la muerte se adueñan de todo cuanto hay a su paso. Más desciendo para caminar lento, entre malezas y campos deshabitados. El horror no tarda en envolverme, sacudiendo mi ser, al percatarme que apenas queda vida ni mucho menos sueños a lo que aferrarse, especialmente a aquellas pobres gentes que aguardan largas filas a la espera de recibir un mendrugo de pan con el que paliar tanta necesidad, que ahoga y exprime sus famélicos cuerpos vencidos por los golpes que les asestan sin piedad…más siguen luchando desesperados, hasta acabar a manos del  suicidio involuntario, y es cuando aquéllos se preguntan ¿qué ha pasado? Para poco después mirar a otro lado, pues muerto el ciudadano, a ellos les importa un rábano. Así es cómo juegan haciendo girar el universo, aquéllos que tienen el carisma de prometer sin creer lo que dicen con la boca chica…
  Desolación en medio de una ardua contienda a dos bandos: fuertes y débiles… ¿quién ganará? No seré yo quien alce la voz ante tanta ignominia, ante tanto descaro del quien hace alarde del timo. Sea pues su conciencia, si es que la tienen, que se revele contra ellos, porque yo no soy juez ni verdugo, sino una humilde residente que expresa su descontento por el atropello al que es sometido los de mi casta…quienes siempre acaban siendo llevados a la hoguera por esta justicia ciega, benévola con el que incumple las normas, y malévola con el que protesta…
  Falacias a modo de inventiva, carentes de tentativa por los que perjuran salvarnos de la miseria. Y ahora me río yo, al abrir mis ojos y ver que seguimos estancados en el mismo punto negro, mientras la sombra de la incertidumbre nos visita, arruinando nuestra existencia, en estos días en que las noches se vuelven frías, exentas de abrigo por el que promete, sonriente, que estamos protegidos. Y es que la ignorancia siempre quiere desbancar a la sabiduría…pese a ello el ambiente continúa plagado de desilusión que ahoga el alma, quien grita exasperada ante el desconcierto que asola medio mundo. Ira y ambición gobierna el corazón de quienes matan sin razón, mientras los demás permanecemos atrapados en este oscuro abismo, sin agua ni pan…





 © Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet.