lunes, 15 de septiembre de 2014

Lamento y pesar

                            


   Éramos como dos mástiles que izaban las velas de aquel hermoso velero que navegaba cargado de ilusión a través de un inmenso océano, donde  las aguas eran mansas, y el aire soplaba a nuestro favor, permitiéndonos avanzar a merced de aquel suave viento de esperanza, el cual nos prometió llevarnos a buen puerto, pero he ahí que algo cambió, no sé exactamente qué fue…pues vi cómo el cielo se ensombreció ocultando, así, el sol. El aire se volvió enrarecido, rasgando aquellas velas, y no hubo más que lamento y pesar, sobre todo cuando me percaté lo sola y triste que me había quedado sin dueño ni capitán, que fuera a tomar el control de aquella nave abandonada en medio de la intemperie…
  Solo las olas oyeron mi demoledora súplica, mientras mi alma se despedazaba entre sollozos de dolor que arrasaron mi corazón. No obstante no te guardo rencor, sino pena por cómo un aspirante a maleante, logró engatusarme con lindezas para que me embarcara en aquel pobre navío, hoy hundido en el fondo del mar…

 © Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet.