domingo, 19 de octubre de 2014

Esperé...

                             


   Esperé, vanamente, a que vinieras a salvarme de este tormento que subyugó mi alma, ahora convertida en una triste sombra surgida de aquel recuerdo perdido en el tiempo, siendo éste enemigo del que padece así como el aliado perfecto para aquel que solo quiere olvidar, dado que nadie quiso rescatar aquello que se tuvo, y que se disipó por mera terquedad… 
  Aun cuando el amor permaneció silencioso tras el umbral de la esperanza ansiando poder entrar, ninguno le invitó a pasar… si acaso éste acabó pereciendo entre lágrimas de absoluta tristeza aderezadas con la  furia del propio dolor…pues rota la relación, por qué atravesar aquel camino empedrado que no conduce a ninguna parte, excepto a una oscura y profunda fosa a la que nunca debí de asomarme…



 © Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet.