domingo, 9 de noviembre de 2014

Las horas




                        


  Prendida en la nada mis horas transcurren en un lúgubre sigilo que atemoriza mi ser, haciendo que mi corazón se desgarre de un modo atroz, pues apenas queda vida, ni color, tan solo un intenso dolor que traspasa mi alma en medio de un creciente tormento,  seguido  por un agónico quejido que brota de mis labios resecos…pena y sentimiento se entremezclan anulando mi cordura, mientras la ilusión y la esperanza se alejan de mi lado…si acaso apenas escucho el murmullo del viento dado que todo a mi alrededor ha enmudecido incluido este amor... Hoy perdido entre el oleaje de aquel mar enfurecido imposible de surcar…no obstante, triste es este final para quien sólo pretendía soñar a través de tus ojos… 



© Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet.