viernes, 19 de diciembre de 2014

Lobos

                                        

   Somos cual rebaño amordazado y abandonado en un recóndito cerco,  a la espera de ser sacrificado por el pudiente ganadero, cuyo afán es someter al hambriento ganado a un destino fatal, difícilmente de evitar. No obstante, sin agua ni pasto en tierra árida, solo queda el dolor del que lo padece, el cual se siente asfixiado y amenazado ante un panorama aterradoramente preocupante por el halo de penuria y frío que impera cual mano negra, mientras el olor a incertidumbre se palpa en cada una de las vallas que separa al moribundo de su libertad…Pues atrás quedó la moral, la ecuanimidad, y la falta de tacto en aquellos que hablan con la boca pequeña siendo lobos con piel de cordero…ansiosos por despedazar a la inocente presa… Y es que apenas hay un mañana al que poder aferrarse, pues repartida la ganancia poco queda, salvo un charco de aguas muertas donde el ganado se ahoga en su propio lamento al ver que su vida depende de una navaja de doble filo...


 © Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet.