jueves, 12 de marzo de 2015

Espejos rotos


                                       
                                 
    Anduve, y me detuve para mirar mi propio declive, mientras sentía cómo mi alma quedaba hendida entre espejos rotos, que ahora nada reflejan ni tan siquiera el fulgor de aquellas siluetas encadenadas, ya que éstas se desataron para perecer en solitario, al igual que aquella fantasía que me fascinó, cual sueño dorado, vislumbrado, y anhelado por un corazón exaltado, hoy amordazado entre dormidas palabras  que hacen hablar al silencio en una trepidante agonía que no termina sino que se extiende, cual sombra infligida al tormento en la que la razón encubre al recuerdo para que los ojos no lloren, ni los labios rueguen empezar de nuevo algo que ya ha finalizado irremediablemente…


© Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet