sábado, 9 de agosto de 2014

La chica del bar

                                           


   Cada vez que sentía la mirada de aquel extraño la chica  que trabajaba en aquel bar notaba cómo algo en su interior se desataba haciendo que su pulso se acelerara, mientras su mente fantaseaba buscando alguna emoción con la que poder escapar de su aburrida rutina. De hecho, su cuerpo ardía ansiando poner en práctica alguna de sus fantasías y aquel día dio el paso...
    Supo cómo seducirlo pues logró que se acercara. Se perdieron en el interior de su coche estacionado en un apartado callejón. El extraño tomó aquellos labios con un ardor incontrolado pues el deseo les atrapó. Él la apresó contra el asiento recorriendo con su lengua la suavidad de aquella sedosa piel femenina que enardecía entre  espasmos que el hombre absorbía fascinado acariciando aquellos senos que luego fue degustando deleitándose con las sonrosadas areolas…tanta exaltacion hizo que los cristales del auto se empañaran… Ella tomó el control moldeando con sus labios y sus manos el cuerpo del hombre avivando aquel fuego que los envolvía…No en vano él la sujetó por las caderas y sin más hundió su sexo en ella y la arrastró consigo para posteriormente alcanzar juntos el clímax. 



 © Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet.

                                                                            I A veces, resurjo. Otras, me pierdo entre la virulencia de la...