1
Sombras roen mis huesos
como cuervos
que no aprenden el olvido.
Emociones esparcidas
sobre una noche enjaulada.
Se transforman en invierno
mis horas amargas.
Mi voz intenta florecer
de las cenizas que nacen en mi boca;
y la luz abre una senda remendada
por la triste lluvia,
que cae
sobre un alma encadenada.
© Charlotte Bennet.