Hoy quiero hablar de algo real
y que muchas veces callamos: esos compañeros o jefes que nos hacen la vida
imposible en el trabajo. A veces piensan que, solo porque eres un trabajador,
tienen derecho a pisotearte y hacer lo que quieran. Pero no. No tienes que
aguantarlo.
Te hablan de compañerismo, de respeto, de trabajo en equipo pero en cuanto pueden, se
saltan los códigos de conducta. Creen estar por encima de todo, respaldados por
el jefe, porque son “amigos”. Y tú, como siempre, quedas atrapado entre su
arrogancia e injusticia.
Pero aquí hay algo claro: las
leyes están para algo… Están de tu lado. Si estás pasando por esto, o conoces de alguien que está igual que tú no os calléis. Lo primero
es hablar con el jefe, y exponer tu experiencia. Seguramente, le quite hierro al asunto, pero avísale que conoces cuáles son tus derechos y que vas a tomar medidas si eso no se soluciona. Anota hora, fecha y todas las irregulares que se den en tu puesto de trabajo. Acude a tu sindicato si tienes uno, y cuéntales con pruebas lo que está pasando.
Ellos te ayudarán a poner en marcha los pasos correctos. Si no tienes sindicato o no te sientes
apoyado por ellos, recuerda que la Inspección de
Trabajo existe para protegerte, igual que los servicios de prevención de
riesgos laborales. No importa lo que te digan, si te están acosando o
manipulando, faltando al respeto, no te dejan ejercer tus funciones o te sientes desplazado eso afecta tu salud mental, y eso no lo puedes dejar pasar.
Si decides hacerle frente a una persona tóxica en
tu trabajo, lo más importante es que no
entres en su juego. Mantén la calma, haz tu trabajo y, ante todo, sé
profesional. Eso les duele más que una denuncia. No permitas que te hagan quedar mal. Ellos son expertos en
manipular situaciones y victimizarse, haciendo que parezca que tú eres el
problema. No ellos. Nunca caigas en
eso.
Tu profesionalismo y tus
derechos valen más que cualquier abuso de poder. No dejes que te pisoteen. Si te defiendes con respeto
y a través de los canales adecuados, no solo protegerás tu bienestar, sino que
también les dejarás claro que no pueden hacer lo que quieran.
Recuerda, no estás solo.
Defiende lo que te corresponde. Tienes todo el derecho de estar en un entorno
laboral justo y adecuado. No te rindas.