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Muros incendiados:
ceniza cansada:
Refugio frío y desordenado
donde la conciencia
sólo es una herida pausada.
Raíces negras,
y un dolor amargo
pernoctan como sombras encantadas.
El viento ya no trae noticias;
solo la noche llega,
con su canto opaco,
y me arrastra a un abismo callado.
©Charlotte Bennet