martes, 24 de marzo de 2026

HORDAS DE IMPUNIDAD

 

     

    Hoy no escribo para adornar la realidad, sino para señalar sus terribles fisuras. Comparto estos versos contra quienes pretenden que nos acostumbremos a ver el horror de las injusticias y de la guerra… Porque mientras quede un rastro de la sinrazón, mi voz no piensa callarse. 

I
Donde todo se fragmenta y el aire se envenena,
donde la arrogancia y el poder avasallan,
donde el agua escasea y el hambre voltea;
donde la brutalidad golpea
y los infames corean...
Donde los cuerpos inertes aún lloran,
la muerte transita
con su horda de impunidad.

©Charlotte Bennet

 

II
No hay amanecer
en la franja de la discordia.
No hay esperanza
en los bordes filosos de la vida.
Las hojas no bailan, caen derrocadas.
El viento no ulula, tatúa nombres
sobre una áspera sepultura
cubierta de hiel y escarcha.

©Charlotte Bennet

 

 III
El silencio no es miedo;
Es protesta callada;
aquí el dolor es rehén
de un mañana que llora
como la tierra tomada y sepultada
por las huellas volubles
de una guerra inhumana.

©Charlotte Bennet

 

 

 


domingo, 8 de marzo de 2026

LA HUMANIDAD

 

 

Un misil desgarra el cielo dorado,
devorando la memoria del caído,
fustigando la pureza de los prados
silenciando el canto de los pájaros.

Hoy emerge dolor
allá donde hubo alegría,
allá donde la vida era esplendor.

Hoy la humanidad contempla

cómo la inocencia expira
bajo el férreo yugo de la guerra.

© Charlotte Bennet


¡DÓNDE ESTÁ LA HUMANIDAD!

 

    Estoy consternada con todo lo que está pasando en el mundo. Me cuesta entender que éste esté gobernado por ineptos, megalómanos, e idiotas. Y lo peor es que para ellos, el poder parece haberse convertido en un juego de niños, mientras hacen que miles de inocentes paguen las consecuencias de ¨su juego¨. 

      Desde este espacio quiero manifestar mi más profunda repulsa ante la masacre y el caos que unos necios han desatado en el mundo con un objetivo claro: dominar, controlar y acumular poder. Y mientras tanto, la gente —da igual su religión, su cultura o su país— sufre, perdiendo sus hogares, a sus familias y su propia vida.   Y es entonces cuando me pregunto: ¿Dónde está la humanidad que presencia esta barbarie? ¿Por qué las instituciones internacionales no actúan con la firmeza que exige esta tragedia?  ¿Por qué no se condena con la misma claridad cada masacre, ya sea en Ucrania, en Palestina o en Oriente Medio? Parece que detrás de tanto sufrimiento solo hay intereses: recursos naturales, territorios estratégicos, ambición política… incluso proyectos económicos que nada tienen que ver con la vida de las personas. Pero no deberíamos acostumbrarnos a esto. A otra guerra más. A ver a miles de personas fallecidas. Hogares destruidos. El dolor y el sufrimiento de tantos. No deberíamos aceptar que la guerra, la destrucción y la muerte sea algo cotidiano. Porque mientras discutimos  sobre quién tiene la razón y quién no, lo que realmente está en juego es algo mucho más importante: la vida humana. Y cuando el poder vale más que eso, lo que está fallando no es solo la política, sino la propia humanidad. Ahí lo dejo, aunque reitero mi repulsa y condeno esta injusticia contra inocentes.  

            Hoy no escribo para adornar la realidad, sino para señalar sus terribles fisuras. Comparto estos versos contra quienes prete...