domingo, 13 de julio de 2014

Tráfico humano

                               
  



   La violencia persuade al ser humano haciendo de su maldad su mayor virtud, pues éste somete a los más débiles aprovechándose de su necesidad y precariedad. Prometiéndoles una vida de ensueño que nunca llegará…Son muchos los que desesperados se convierten en víctimas de una nefasta trama regida por aquel que no tiene corazón, ni atiende a razón salvo la de un cheque al portador...
   Lágrimas de aquellos que quieren escapar de aquella celda infectada de degradación. Si acaso el hambre y el miedo arrecia sus fatigados y drogados cuerpos vendidos al mejor postor, quien trata de silenciarlos con golpes de vejación...    
  Dolor de aquellas familias que tratan de recuperar sus hijos arrebatados por aquel que solo busca lucrarse por mera ambición…
  Sufrimiento del que ha de trabajar en la clandestinidad, cuyas manos demacradas representan el amago de una realidad social que subyuga su existencia extenuada...
   Sangre de inocentes ejecutados  en un amanecer rojo, mientras el brazo ejecutor continúa con otra nueva transacción... 
  Pero el mundo sigue girando alrededor de una ardiente llama de irracionalidad en la que el hombre compra y vende humanos surgiendo así una mafia aún sin erradicar a pesar de la protesta de quienes estamos en contra del tráfico humano...



 © Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet.

                                                                            I A veces, resurjo. Otras, me pierdo entre la virulencia de la...