jueves, 23 de junio de 2016

Ángel blanco






                                          


   Ligera de dolor te fuiste como aquella mariposa disuadida por la brisa  y por el frágil resplandor de aquel atardecer consumado por la lluvia que batía mi alma desgarrada. Y deseé acoplarme a tus alas doradas para así resguardarme de aquel tormento, que me aguardaba. Morir quise contigo pues te fuiste llena de amor y compasión que en mi quedó dibujado tu rostro adornado con rosas blancas que besé sollozando, mientras sentía cómo la noche en mí cabía, y envolvía mi aliento roto por aquel extraño estremecimiento…pero sé que duermes entre nubes magnas y sentidas plegarias, que brotan de mi ser que tanto te añora, y te respira en cada amanecer… 

© Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet.

                                                  

                                                                            I A veces, resurjo. Otras, me pierdo entre la virulencia de la...