Estoy consternada con todo lo que está pasando en el mundo. Me cuesta entender que éste esté gobernado por ineptos, megalómanos, e idiotas. Y lo peor es que para ellos, el poder
parece haberse convertido en un juego de niños, mientras hacen que miles de inocentes paguen las consecuencias de ¨su juego¨.
Desde este espacio quiero manifestar mi más
profunda repulsa ante la masacre y el caos que unos necios han desatado en el
mundo con un objetivo claro: dominar, controlar y acumular poder. Y mientras
tanto, la gente —da igual su religión, su cultura o su país— sufre, perdiendo
sus hogares, a sus familias y su propia vida. Y es entonces cuando
me pregunto: ¿Dónde está la humanidad que presencia esta
barbarie? ¿Por qué las instituciones internacionales no actúan con la firmeza
que exige esta tragedia? ¿Por qué no se
condena con la misma claridad cada masacre, ya sea en Ucrania, en Palestina o
en Oriente Medio? Parece que detrás
de tanto sufrimiento solo hay intereses creados: recursos naturales, territorios
estratégicos, ambición política… incluso proyectos económicos que nada tienen
que ver con la vida de las personas. Pero no deberíamos acostumbrarnos a esto. A
otra guerra más. A ver a miles de personas fallecidas. Hogares destruidos. El dolor y el
sufrimiento de tantos. No deberíamos aceptar que la guerra, la destrucción y la
muerte sea algo cotidiano. Porque mientras discutimos sobre quién tiene la razón y quién no, lo que
realmente está en juego es algo mucho más importante: la
vida humana. Y cuando el poder vale más que eso, lo que está fallando no es solo la política, sino la propia humanidad. Ahí lo dejo, aunque reitero mi repulsa y condeno esta injusticia contra inocentes.