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En un borde afilado trasnochas,
como una sombra que escarba, arremete,
exige
y nunca se sacia.
Vas a ciegas
a través de las cloacas húmedas del chismorreo,
masticando envidias,
escupiendo veneno
que aún humea entre tus labios.
Todo en ti ruge:
avaricia,
soberbia,
gula y vanidad
retorciéndose
como un animal enjaulado.
Y aun así permaneces,
inclinado sobre la noche
como quien busca
un chisme enterrado.
Hay una mentira retorcida
pudriéndose en ti
como fruta fermentada,
olvidada en un verano amargo
y corrupto hirviendo en tu garganta.
Tejes falsedades,
y vendes maldades.
Pero la verdad regresa.
Siempre regresa.
A ese borde afilado
donde cohabitas,
donde respiras,
hambre
y miseria.
©Charlotte Bennet