Cuanto más haces, menos vales para quien solo sabe recibir sin reconocer el esfuerzo de los demás. La aprobación es como un pozo sin fondo: das más, y nunca es suficiente. Y cuando paras, no te juzgan directamente… te hacen sentir que no deberías incomodarte, como si hasta tu malestar necesitara permiso. Al final, parece que hay que pedirlo hasta para respirar o ser uno mismo. Pero el cambio empieza cuando dejas de adaptarte a exigencias que no son tuyas y te eliges a ti mismo/a. Atrévete a decir “basta” . No es egoísmo. Es dignidad.
1
Dar, y no ser suficiente.
Hacer del esfuerzo un enclave
donde tu llave gira en la ignorancia
de quien nada sabe.
Esperar
aprobación
cuando no hay consideración,
ni percepción,
ni aceptación.
Parar sabiendo
Que mi
malestar
es fruto del desgaste
de tu continuo desastre.
©Charlotte Bennet