1
Qué extraño
es ver cómo la niebla
ondea en lo profundo de nuestras almas.
Saber que donde alguna vez hubo llama,
el frío arde en un eco distraído,
sobre nuestros párpados rendidos.
No duele este desamor,
sino la costumbre que te nombra...
a pesar de que tu mano es sombra.
Fuimos crestas,
hoy somos acantilados desérticos,
que ya no suspiran.
©CHARLOTTE BENNET