1
En un borde afilado trasnochas,
como una sombra que escarba, arremete,
exige
y nunca se sacia.
Vas a ciegas
a través de las cloacas húmedas del chismorreo,
masticando envidias,
escupiendo veneno
que aún humea entre tus labios.
Todo en ti ruge:
la avaricia,
la soberbia,
la gula de tu propia vanidad
retorciéndose
como un animal enjaulado.
Y aun así permaneces,
inclinada sobre la noche
como quien busca
un chisme enterrado
bajo tu carne putrefacta.
Hay una verdad torcida
pudriéndose en ti
como fruta fermentada,
olvidada en un verano amargo
y corrupto hirviendo en tu garganta.
Tejes falsedades,
y vendes maldades.
Pero la verdad regresa.
Siempre regresa.
A ese borde afilado
donde cohabitas,
—como una zorra—
donde respiras,
hambre
y miseria.
No hay comentarios:
Publicar un comentario