Cuentan que le escribió los más
bellos versos de amor, y que de ella se enamoró. Extasiado por su belleza no dudó en rendirse a aquel hechizo que lo encumbró …Pues cada noche le recitaba un nueva composición, mientras aquella mente delirante solo buscaba que de él ella se enamorara…
-¡Mía!¡Mía!¡Solo mía!- profirió aquella fría noche, extendiendo sus
brazos en busca de aquel reflejo que había en el mar, al cual se adentró suscitando que su alma se elevara al cielo
para, por fin, abrazar a la luna, su eterna amada...
© Charlotte Bennet
© Charlotte Bennet
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