No hace falta ser muy listo para pillar a un mentiroso. Se les nota a instante por cómo cambian la versión… Por cómo la olvidan… Por cómo ésta no cuadra. Creen que engañan a los demás, pero lo único que hacen es repetirse la mentira hasta creérsela.
Y sí, mentir te puede salvar una vez. Te saca del apuro. Te evita un problema. Pero cuando lo haces siempre, dejas de ser creíble. Y ahí ya da igual lo que digas. Nadie te cree. Porque no se rompe la mentira, sino la confianza. Y eso no se arregla con una disculpa, aunque la mentira tiene algo mucho peor, y es que te deja solo, sin gente a tu alrededor. Feliz fin de... Charlotte Bennet.
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