Anoche, como tantas otras veces, volví a reflexionar sobre algo que pesa más de lo que parece: la queja… y el poco valor que a veces nos damos cuando alguien, en algún momento de nuestra vida, nos hizo creer que no éramos lo suficientemente buenos para vivirla. Este post es para esas personas que se cruzaron en nuestro camino y no nos lo pusieron fácil. Para quienes, con sus palabras, sus gestos de odio intentaron hacernos sentir pequeños, desplazados y arrinconados en un momento dado… Para quienes se tomaron la licencia de señalarnos, juzgarnos, sentenciarnos, de menospreciarnos, de hacernos daño con sus bajezas... Como si ser líderes les diera poder sobre la vida de los demás. A vosotros, a quienes nos hicisteis dudar de nosotros mismos, solo puedo decir una cosa: no conseguisteis hacernos renunciar a lo que queríamos ser… Porque logramos no caer en vuestro vil juego. Y eso es suficiente, ya que no se trata de quién tiene más o de quién llega a lo más alto, sino quién consigue reconstruirse y seguir adelante a pesar de las heridas. Y si tú estás leyendo esto y alguna vez te hicieron sentir que no valías nada…Déjame decirte algo: No tenían razón. Nunca la tuvieron, así que sigue siendo tú mismo/a. Quiérete y date la valía que mereces como ser humano.
CHARLOTTE BENNET
No hay comentarios:
Publicar un comentario