viernes, 14 de marzo de 2014

Persuasión



              
  Tu mirada me pide lo que tus labios son incapaces de solicitar, pero yo me hago de rogar, esbozando una sonrisa pícara y traviesa, mientras te incito a que te despojes de todo cuanto cubre tu ardoroso cuerpo…me miras y ríes, cediendo felizmente a mi  petición, mientras inicias, una repentina danza sensual y provocadora que me deja sin aire en los pulmones, pero me relamo intentando recuperar el aliento, pues mis ojos recorren fascinados, cada una de tus sugerentes curvas, hipnotizado por la blancura y frescura de tu piel, la cual no dudo en  acariciar con la punta de mis dedos, barriendo cualquier tipo de inhibición…
   De tu boca surge una tanda de suspiros y gemidos entrecortados, que me motivan a desnudarme, todo presuroso ante ti ansioso por hacerte mía, pues siento cómo el calor fluye, eufórico, por nuestras venas hasta descender a esas encendidas zonas que tú y yo, tan bien, conocemos y sabemos mimar... me estimulas con el roce primitivo de tus labios, mientras tus manos me calientan a límites insospechados…tu lengua es pura pasión incontrolada, pues recorre mi cuerpo como una fogata en su máximo esplendor porque nos tardamos en acoplarnos a la perfección, presos de la urgencia y de la necesidad de este súbito juego de persuasión, desprovisto de pautas y reglas, donde el placer brota de un modo demoledor…de hecho morimos entre fascinantes jadeos, resucitamos entre crestas de dulces espasmos todo para nacer completamente saciados... 




 © Propiedad Intelectual. Todos los relatos, novelas y poesías que leéis están registrados. Charlotte Bennet.        

miércoles, 12 de marzo de 2014

Atada a tu piel



                   
  Voy desatando tus frágiles muñecas después de un improvisado juego de seducción, carente de límites y recato aparente, pues he logrado doblegarte a mi voluntad, avivando este deseo que, tú y yo, conocemos a la perfección y que tanto nos fascina como todo los demás...
  Más comienzo a recorrer tu glorioso cuerpo con mordiscos afrutados de pasión que fluyen, como un hierro candente, recorriendo los sensibles poros de mi piel, la cual se estremece alborotada por el roce de tus dedos y manos, que me moldean con si fueras un alfarero, curtido en años y experiencia, dispuesto a enseñar a su más avivada discípula…
  No en vano me tomas en tus brazos, mientras giramos sorteando muebles y sillas para yacer en ese sagrado espacio donde me sugieres que rindamos culto a nuestros fogosos cuerpos, que se encienden, otra vez, bajo la tenue luz de las velas, aderezadas con perfumados aromas, que se fusionan con el suave sabor de tus labios que buscan lo míos, bajo un incontrolable duelo de lenguas que se funden fogosamente,  tus manos descienden, suavemente, por mi espalda hasta llegar a mis caderas, para perderse en mis tesoros más escondidos y que te ofrezco al borde de la locura… iniciando, así, otro juego, totalmente distinto, en la que optamos por acoplarnos para poco después perdernos en deliciosas agitaciones, a la ques e suma una exquisita sinfonía de suspiros entrecortados que se prolongan en el tiempo hasta que, tú y yo, vencidos por el éxtasis, nos dejamos llevar solo para rompernos en mil pedazos… 





 © Propiedad Intelectual. Todos los relatos, novelas y poesías que leéis están registrados. Charlotte Bennet.