sábado, 19 de julio de 2014

Figura de cristal

                                                                     

  Cansada de esperar, inútilmente, bajo una tormenta de hielo, vi cómo mi vida transcurría en una lenta agonía recubierta de constantes desencuentros, donde el cielo siempre era gris oscuro y nunca parecía que fuera a brillar el sol, mientras el viento susurraba palabras de lamento que hacían mella en mi alma de un modo arrebatador, sobre todo cuando te acercabas, con sigilo, para moldearme a tu libre albedrío como si fuera una simple silueta de cristal expuesta al más desafortunado huracán, cuya fuerza rompió en mil pedazos lo poco que quedaba de mi, mas me afané en recomponerme, vanamente, reprochándome el haber caído en una vertiente recubierta de fango que cubrió de amargura una ilusión, forjada por un destino que trató de unir dos almas perdidas en la oscuridad, las cuales estaba condenadas a no entenderse, de ahí que mi adolecido corazón me alentó a buscar refugio para poder seguir mi camino, dejando atrás una historia plagada de lamento siendo tú mi mayor decepción, al no percatarte del profundo amor que yo sentía por tí...


 © Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet.

jueves, 17 de julio de 2014

Melodía de inspiración

                         



   Hoy mis letras danzan al son de una dulce melodía plagada de sentimiento que emerge de vuestra amistad, la cual me brindáis, desinteresadamente, y que yo recojo con suma emoción, la misma que me invade, cada vez, que traspaso la línea que me guía hacia ese maravilloso universo literario, el cual me atrapa de un modo extraordinario, y que no dudo en compartir con todos vosotros… dado que me dejo seducir por vuestra fidelidad y el suave sentir de aquellos versos que fluyen fruto de mi amiga la inspiración, siendo mi sangre su tinta, mi mano su pluma con la que voy plasmando aquello que ella me dicta; desde poemas de amor hasta el más aciago desamor, así como el horrible dolor de aquellos que padecen a manos de quienes carecen de compasión, y cuyos gritos de protestas intento aderezar con palabras de aliento, mientras que el sufrimiento subyuga mi alma al ver que no puedo hacer nada más que un sentido llamamiento…
  Aun cuando la sombra de la frustración trate de empañar esta hermosa aventura, haciendo que la tristeza asome solo para enmudecerme, no me someteré a su voluntad sino que continuaré persiguiendo la verdad, aferrándome a la esperanza que habrá un nuevo amanecer, donde la paz, la tolerancia, la solidaridad, el respeto y el amor se fusionen entre sí, para poder vencer esa nefasta sombra de maldad que rige, a veces, el alma del ser humano...                                 
                                            ¡¡MIL GRACIAS!!


 © Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet.

martes, 15 de julio de 2014

Lenta tortura

                      


   Te nutres con mis emociones, sabiendo que por ti suspiro mientras mi alma vaga indefensa en un mar repleto de indecisión y confusión, que trato de sobrellevar, cada vez que dices que es a mí a quien amas, seguido poco después, por un ¨por ti nada siento¨ que perdura en el tiempo como una sentencia firme y condenatoria…es entonces cuando mi corazón, henchido de dolor, se sumerge entre olas de completo sufrimiento que yo inmortalizo entre sollozos,  al sentir cómo tus huellas se desvanecen en la lejanía. No obstante intento emerger de la penumbra, sometiéndome, de nuevo, a tu oscuro juego, donde tú marcas las reglas y yo las acato, guiada por la imperiosa necesidad de tenerte siempre a mi lado…
   Pero la razón, se subleva contra mis sentimientos, mostrándome una triste realidad en la que apenas nada recibo, excepto el leve roce de tu piel, que yo transformo en toda una caricia, la cual rememoro cuando estoy asolas con mis pensamientos, donde realmente existo como ser humano, que siente y padece... algo que tú ignoras mientras me torturas lentamente…



 © Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet.
 

domingo, 13 de julio de 2014

Tráfico humano

                               
    Sujeto a un ansia de poder, el ser humano domina el mundo a través de la violencia, haciendo de sus vicios y defectos su máxima prioridad, dado que somete a sus semejantes, sobre todo a los más débiles, aprovechándose de su necesidad y precariedad, prometiéndoles una vida de ensueño a través de la falacia y el engaño…de hecho son muchos, los que guiados por la propia desesperación caen en la horrible tentación de vender su alma al mismísimo diablo, quien no duda en robarles incluso el aliento, convirtiéndolos en presos de una nefasta trama, regida por la ambición de aquel que no tiene corazón ni atiende a razón salvo la de un cheque al portador...
   Lágrimas de aquellos que quieren huir y no pueden de aquella estrecha y oscura celda infectada de degradación, donde las cadenas oprimen de un modo demoledor. Si acaso el hambre y el miedo arrecia sus fatigados y drogados cuerpos vendidos al mejor postor, quien trata de silenciarlos con golpes de auténtica vejación...     
  Dolor de aquellas familias que tratan de recuperar infancias vilmente arrebatadas, para luego ser segadas por aquel que no tiene piedad, pues busca lucrarse a través de adopciones a marchas forzadas…
  Sufrimiento del que ha de trabajar en la clandestinidad, a horas intempestivas, exento de derechos y cuyas manos demacradas por el esfuerzo representan el amago de una realidad social que subyuga su existencia hasta la extenuación...
   Sangre de inocentes que imploran clemencia y que nadie escucha,  salvo el sonido de un disparo que tiñe de malva un amanecer enmudecido ante esa pobre mirada perdida en medido de la nada, mientras el brazo ejecutor continúa con otra nueva transacción... 
 Ante ello el mundo sigue girando, lamentablemente, alrededor de una aciaga llama de irracionalidad, en la que el hombre colecciona piezas humanas para su correspondiente compraventa, surgiendo, así, toda una mafia dedicada al tráfico humano, y que las leyes no quieren erradicar, a pesar de la sentida protesta de quienes estamos en contra de toda clase de barbarie…



 © Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet.