viernes, 17 de abril de 2015

Apenados ojos





                             


   Ya no lloráis, apenados ojos, pues apenas os quedan lágrimas con las que poder consolaros por todo cuanto creísteis percibir, mientras os dejabais seducir por aquel  sentir, quien fascinado se deleitaba escuchando aquellos labios empalagosos, bañados en luctuosas vasijas de miel…las cuales endulzaron vuestra cándida alma, quien embelesada quiso perseguir un sueño mitigado por la miseria que la confería, y que hizo desaparecer cualquier tipo de aspiración...No obstante, ya no brota el dolor de la herida, aun cuando la hiel se esparció quemando vuestra piel impregnándola de males,  que  la propia razón se encargó de espantar transformando aquel sentimiento en una breve evocación clausurada por el tiempo...

© Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet.