miércoles, 18 de junio de 2014

Estatuas de sal


                          
                            
  Por más que intento buscar consuelo en aquella sentida melodía de amor, ésta acaba por atormentarme de un modo enloquecedor, haciendo que mi alma se agite en un constante lamento de dolor, que perdura en el tiempo como un cruel castigo exento de compasión…pues no puedo evitar hundirme en mi propio pesar al recordar aquel alegre pasado, ahora reflejo inerte de un presente que nos esclaviza, torturándonos hasta convertirnos en estatuas, resquebrajadas y polvorientas, expuestas a la intemperie, donde el viento y la lluvia se afanan en reducirlas al más terrible deterioro y olvido… 
  Pues aun cuando nuestros labios sellados nos impidan expresar lo que sentimos el uno por el otro, nos basta con mirarnos a los ojos para comprender que hemos sido unos completos necios al haber caído, irremediablemente, en el horrendo juego de sacrificar nuestro amor en un nefasto altar recubierto de vanidad, cuando tiempo atrás fuimos un ejemplo de completa humildad y felicidad, la que ahora añoramos y que no descartamos en recuperar como todo lo demás… 

  
© Propiedad Intelectual. Todos los relatos, novelas y poesías que leéis están registrados. Charlotte Bennet. 

domingo, 15 de junio de 2014

En medio de la nada

                               

   Duele y aterra cada vez que la soledad se rebela contra mí, solo para oprimir mi corazón de una modo cruel y demoledor, envenenando mi alma con lágrimas de completa aflicción, mientras me sumerjo, irremediablemente, en un infranqueable pozo cubierto de oscuridad, donde la nada se convierte en mi nueva aliada, dado que me muestra el camino hacia la propia destrucción, en la que permanezco enmudecida y vencida por el horrendo lamento de no hallar la paz que tanto ansío y añoro tras estos desolados muros de auténtico pesar… 
   Si acaso me refugio en la atrayente melodía de mis amigos los espectros, los cuales  danzan a mi alrededor, carcomiendo mi ser, despojándome, así, de todo cuanto poseo y soy…solo la esperanza acude a sofocar mis espeluznantes gritos de desesperación, y lucha por mantenerme viva en medio de un reguero de miedo que subyuga mi existencia, impidiéndome respirar como es debido… 
   Y es que el corazón, a veces, no atiende a razones por más que se le adiestre sobre ciertas emociones, las cuales te arrojan a un aciago infierno que es preferible sortear, antes de caer en la tentación de morir en vida por aquel que te dejó a la deriva…


 © Propiedad Intelectual. Todos los relatos, novelas y poesías que leéis están registrados. Charlotte Bennet.