viernes, 20 de junio de 2014

Con otros aires

                     


  Alzo mi mirada hacia aquel inmenso y resplandeciente cielo azul, para pintar sonrisas de entusiasmo con los que alegrar este sufrido corazón, en un tiempo exento de emoción, ahora rebosante de sentimiento…si acaso mis manos van tejiendo un reforzado manto de esperanza, con el que poder protegerme de cualquier momento de flaqueza, la cual me impedió avanzar bajo aquella fría tempestad que caló hondamente en mi ser, mientras me reducía a un amasijo de completo malestar… 
  En cambio hoy…camino con pasos firmes y ligeros, dispuesto a no dejarme vencer, fácilmente, por esos demonios teñidos de funesta aflicción y soledad, capaces de arrojarte a la más horrenda locura… 
 Si acaso atrás quedó aquel amago de dolor, que trató de hundirme en una incipiente tenebrosidad plagada de congoja, mientras las horas transcurrían con una aterradora parsimonia, que me impedía ver con claridad la realidad, y esa no era otra, que advertir que me había quedado atrapado en el tiempo, sujeto a mi propio lamento que ahora espanto aferrado a una nueva y hermosa ilusión, que inunda mi alma con otros aires… 


 © Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet. 

miércoles, 18 de junio de 2014

Estatuas de sal


                          
                            
  Por más que intento buscar consuelo en aquella sentida melodía de amor, ésta acaba por atormentarme de un modo enloquecedor, haciendo que mi alma se agite en un constante lamento de dolor, que perdura en el tiempo como un cruel castigo exento de compasión…pues no puedo evitar hundirme en mi propio pesar al recordar aquel alegre pasado, ahora reflejo inerte de un presente que nos esclaviza, torturándonos hasta convertirnos en estatuas, resquebrajadas y polvorientas, expuestas a la intemperie, donde el viento y la lluvia se afanan en reducirlas al más terrible deterioro y olvido… 
  Pues aun cuando nuestros labios sellados nos impidan expresar lo que sentimos el uno por el otro, nos basta con mirarnos a los ojos para comprender que hemos sido unos completos necios al haber caído, irremediablemente, en el horrendo juego de sacrificar nuestro amor en un nefasto altar recubierto de vanidad, cuando tiempo atrás fuimos un ejemplo de completa humildad y felicidad, la que ahora añoramos y que no descartamos en recuperar como todo lo demás… 

  
© Propiedad Intelectual. Todos los relatos, novelas y poesías que leéis están registrados. Charlotte Bennet. 

lunes, 16 de junio de 2014

Mera ensoñación

                             

 Aun cuando todo fuera una mera ensoñación, te amé, irremediablemente, encumbrándote como mi fiel y valiente caballero, capaz de sortear cualquier peligro solo para permanecer a mi lado…tu corazón rebosante de pasión hizo que el mío palpitara de emoción aunque solo fuera por un leve instante, pues todo acabó por desvanecerse, súbitamente, al igual que aquella dicha, que me invadió y a la que me fui acostumbrado, mientras veías el modo de arrebatármela solo para hacerme daño... 
  De aquel delirio solo me queda la nostalgia, quien me esclaviza cada vez que evoco aquellos días de gloria, donde llenabas mi existencia con tu sola presencia, antes que tu ausencia me empujara a padecer, como alma en pena, el lloro más amargo y cruel, suscitando que me desmorone en medio de un abrasivo frío que hiela mis entrañas…dado que decidiste encerrarte en tu propio mundo en el que no hay cabida  al amor, sino la más siniestra oscuridad, la misma que ahora habita tu alma impregnada de completa soledad …  


 © Propiedad Intelectual. Todos los relatos, novelas y poesías que leéis están registrados. Charlotte Bennet. 

domingo, 15 de junio de 2014

En medio de la nada

                               

   Duele y aterra cada vez que la soledad se rebela contra mí, solo para oprimir mi corazón de una modo cruel y demoledor, envenenando mi alma con lágrimas de completa aflicción, mientras me sumerjo, irremediablemente, en un infranqueable pozo cubierto de oscuridad, donde la nada se convierte en mi nueva aliada, dado que me muestra el camino hacia la propia destrucción, en la que permanezco enmudecida y vencida por el horrendo lamento de no hallar la paz que tanto ansío y añoro tras estos desolados muros de auténtico pesar… 
   Si acaso me refugio en la atrayente melodía de mis amigos los espectros, los cuales  danzan a mi alrededor, carcomiendo mi ser, despojándome, así, de todo cuanto poseo y soy…solo la esperanza acude a sofocar mis espeluznantes gritos de desesperación, y lucha por mantenerme viva en medio de un reguero de miedo que subyuga mi existencia, impidiéndome respirar como es debido… 
   Y es que el corazón, a veces, no atiende a razones por más que se le adiestre sobre ciertas emociones, las cuales te arrojan a un aciago infierno que es preferible sortear, antes de caer en la tentación de morir en vida por aquel que te dejó a la deriva…


 © Propiedad Intelectual. Todos los relatos, novelas y poesías que leéis están registrados. Charlotte Bennet.