miércoles, 18 de junio de 2014

Estatuas de sal


                          
                            
  Por más que intento buscar consuelo en aquella sentida melodía de amor, ésta acaba por atormentarme de un modo enloquecedor, haciendo que mi alma se agite en un constante lamento de dolor, que perdura en el tiempo como un cruel castigo exento de compasión…pues no puedo evitar hundirme en mi propio pesar al recordar aquel alegre pasado, ahora reflejo inerte de un presente que nos esclaviza, torturándonos hasta convertirnos en estatuas, resquebrajadas y polvorientas, expuestas a la intemperie, donde el viento y la lluvia se afanan en reducirlas al más terrible deterioro y olvido… 
  Pues aun cuando nuestros labios sellados nos impidan expresar lo que sentimos el uno por el otro, nos basta con mirarnos a los ojos para comprender que hemos sido unos completos necios al haber caído, irremediablemente, en el horrendo juego de sacrificar nuestro amor en un nefasto altar recubierto de vanidad, cuando tiempo atrás fuimos un ejemplo de completa humildad y felicidad, la que ahora añoramos y que no descartamos en recuperar como todo lo demás… 

  
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