jueves, 25 de junio de 2015

No digáis




                                        c         


No digáis que en mi
no habitó la palabra,
ahora que el silencio
 es noche y escarcha,
que descansan
 sobre los tibios párpados,
truncando aquel anhelo,
convertido en un inmenso glaciar,
poblado de soledad
para un corazón
ávido por amar la evidencia,
aun cuando la vanidad
golpea la ilusión,
separando el cielo y la tierra,
y nada motive
aquel pecho henchido de esperanza…
Y es que mi voz,
es consuelo para este dolor
que roe mi costado…
mientras la melancolía
toma de la mano
mi alma eterna,
para que dormite sobre la helada
que la cubre
 y que lleva tu nombre…

© Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet.

miércoles, 24 de junio de 2015

Ahí






                              
                  

                                                     
Ahí…
donde el amor
emerge de las olas,
vibrará aquel suspiro,
curtido entre deseos,
concebidos por la mano
que los moldea,
entre hilvanadas horas
impregnadas de delirio…
pues emergerá
de las cenizas, el fuego,
y del dolor, el placer más extremo.
Renacerá del silencio
aquella hermosa sinfonía
creada por el viento.
Acudirá al alma
la brisa más pura,
que espantará la amargura
que la adormeció…
Saborearán los labios
el vértice de lo tangible,
   mientras los dedos recorrerán
 los contornos delicados,
   Danzarán las lenguas
al suave dulzor…
Se fusionarán los cielos,
agitando los cuerpos,
bañados en esperanza y ardor...

© Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet.

martes, 23 de junio de 2015

Universos imaginados





                                               
                          

Amanecer incierto,
remendado con lágrimas
vertidas sobre el pecho,
que arrojan a la locura
solo por sentir el rejón
clavado en el corazón…
quien apenas
emite un quejido,
sino un desgarrador chillido,
mientras desentierra
el nombre del ausente,
creyendo que  resurgirá
de la indiferencia
solo para sembrar el afecto...
cuando los labios
eran dóciles,
y las manos jugaban
a desgranar el secreto,
que habitaba en el lecho
de aquel edén
dibujado sobre la piel desnuda,
que unía 
ambos universos imaginados…
 funestamente extinguidos 
como el sonido
de aquellas campanas,
que repican dolor…
… frente a la desesperación...

© Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet.