jueves, 26 de junio de 2014

La Torre de Babel

                             Lenguas
  Andamos desamparados a través de este oscuro y maltrecho sendero cubierto de insidias, dominados por una terrible codicia y nefasta vanidad que asaltan conciencias, atrapando al hombre en un abismo de completa trasgresión, solo para saciar su ambición con un irrefrenable acto de descaro carente de pudor y piedad, en el que no duda en saquear todo cuanto hay a su paso, perjudicando sobre todo al más necesitado, a quien despoja de su horrible pobreza, la cual adolece ante un aterrador grito de desesperación que aquellos no quieren escuchar, por mera indiferencia…ante ello surgen más voces de protesta que acaban siendo silenciadas con constantes atropellos, que atentan contra la dignidad de quien solo pide lo que le pertenece por derecho…si acaso éste termina siendo peón de un enorme tablero de ajedrez, encadenado a un aterrador juego de señorío, que lo esclaviza confinándolo a una mugrienta esquina, a la espera de recibir aquello que, en su día, se te prometió y nunca llegó, dado que se desvaneció como todo lo demás…
 Lágrimas de sufrimiento que se las lleva el viento…
 Manos vacías, todos los días…
 Miradas de inocentes perdidas en el lejanía, donde se eleva una excelsa torre similar a la de Babel, donde habita aquel que cree tener el poder, mientras hace de la avaricia toda una institución y del saqueo toda una hermandad…


© Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet.  

miércoles, 25 de junio de 2014

Pecados capitales

                                                                              
  Nos quejamos incitados por nuestra propia inseguridad, convirtiéndonos, así, en esclavos de nuestros propios temores lo cuales nos alejan de nuestros sueños y deseos, impidiéndonos ver más allá de nosotros mismos…por otro lado nos vemos sometidos a una constante burla soterrada de aquellos que creen ser perfectos, cuando en realidad, la frustración habita en sus malévolas almas plagadas de oscuridad. Ello genera que permanezcamos estancados en el tiempo y no avancemos, lo que incentiva que acabemos pataleando con sentidas muecas de hastío al ver cómo la suerte nos elude para posicionarse al lado del más avispado… 
  Por si ello no fuera suficiente, vivimos sujetos a ciertos estereotipos marcados por una sociedad, cada vez, exigente, elitista a la par que hueca y vacía, la cual logra seducirnos atrapándonos en un universo superficial, donde el canon de belleza interior es reemplazado por la perfección formal; tanto eres, tanto vales...pero ¿qué hay del menos agraciado o que ha nacido con una determinada deficiencia física? ¿Acaso queda exento de cualquier tipo de consideración y oportunidad para mostrar su valía?..
  Ciertamente hacemos de la hipocresía nuestra mejor carta de presentación y del cinismo, nuestro gran mentor…no en vano los fuertes dominan a los débiles en un perpetuo juego de sometimiento, donde no hay límites ni reglas que valgan, ni tan siquiera un amago de conciencia, que les impulse a meditar que, al fin y al cabo, todos somos seres humanos confinados en una inmensa y aterradora jaula cubierta por los siete pecados capitales…que nos llevan a comportarnos como seres irracionales, dispuestos a despedazarnos con constantes bocados de alevosía y falsedad…para lograr, así, la recompensa final, que siempre recae a manos del líder de la jauría, quien se alimenta a expensas de su manada, mientras ésta espera, en silencio, ahíta de hambre y frío, un cacho con el que paliar su apetencia, dado que el cabecilla aspira a más, mostrando una enfermiza avidez que roza la obsesión y el desconcierto, sin percatarse de lo efímero que puede llegar a ser su reinado en este ¨paraíso terrenal¨…  


© Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet.  

domingo, 22 de junio de 2014

Vientos de ira

                              


   Si, alguna vez, ella te confesó su amor, tú preferiste aprovecharte de ese apreciado sentimiento para convertirlo en una marioneta, a la que fuiste despedazando con tu vil hazaña, transformándola en una sombra de desdicha sujeta a tus propias pretensiones, los cuales consistían en martirizarla, hasta arruinar su existencia a través de constantes golpes de voz, que se clavaban como espinas en su pobre corazón, quien se fue debilitando ante tanta vejación…
   Disfrutabas culpándola de tus ofuscaciones, viéndola llorar lágrimas de sangre que se derraban sobre su piel enjuta recubierta de sufrimiento, que ella se empeñaba en ocultar ante los ojos de los demás, fingiendo vivir una hermosa fábula a manos de un ser, sin escrúpulos, obsesionado con agitar su bastón de mando al frío viento de esa ira, que no contemplaba compasión alguna…Si acaso hiciste de su miedo e inquietud, tu mejor sayo, mientras bebías de sus labios la amargura que conllevaba tu enfermiza dominación, la cual arrasó con lo poco que quedaba de ella, antes de arrojarla a ese oscuro abismo que no merecía, y del que le costó emerger, solo para hallar la paz que nunca tuvo y siempre quiso poseer… 


© Propiedad Intelectual. Charlotte Bennet.