viernes, 2 de mayo de 2014

Soñé contigo



                                    
  Se desnudaron, guiados por la premura y la necesidad del momento, que abrasaba sus cuerpos... sus labios, expertos y voraces, se buscaban para devorarse en una infinita lucha de dominación… 
  Las cálidas manos del hombre exploraron, con vehemencia, la suavidad de aquel esbelto cuerpo femenino, dotado de exquisitas curvas, cubiertas por una sedosa, que tanto le gustaba a él... probó y degustó la sonrosadas y erectas cúspides de su senos, mientras sus dedos la torturaban, dulcemente, suscitando en ella  el más irrefutable deseo, el cual permanecía adormecido en la letanía del olvido, como todo lo que concernía a su hermosa estampa…cuando él rozó ese sensible punto, ella jadeó, exhalando una sonado suspiro…rogó e imploró, al borde de un inminente espasmo, sintiendo cómo su corazón latía, estrepitosamente...bebió de sus labios, que sabían al más dulce afrodisíaco, mientras la alzaba unos centímetros del suelo, lo suficiente como para que ella enroscara, sus largas y sedosas piernas, alrededor de su cintura, decidido a adentrarse, ardientemente, en su húmeda y resbaladiza profundidad, que lo acogió entre una retahíla de susurros, plagados de un ¨te quiero¨, que tanto anhelaba él escuchar... justo cuando el sonido del aquel condenado despertador, le hizo abrir los ojos, de golpe, solo para percatarse de su triste realidad...pues había vuelto a soñar con ella…con la mujer que venía robándole el corazón, desde hace un tiempo, y a la que era incapaz de declararse, por temor a no ser correspondido…




© Propiedad Intelectual. Todos los relatos, novelas y poesías que leéis están registrados. Charlotte Bennet. 
           
 

domingo, 27 de abril de 2014

Alguien como tú



            
  Eres como ese depredador, que sobrevuela, ávido por devorar a su presa, a la que persigue, obstinado, solo para arrebatarle el aliento mientras la despedazada en medio de un reguero de olvido y de putrefacción…
 ...Solo que yo, te entregué, primero, mi corazón, para, poco después, perecer en vida…pues supiste ilusionarme, dulcemente, para luego optar por la más aterradora indiferencia, la cual me sentenció a una perpetua condena de lamento, en la que adolecí, mientras la razón, me fustigaba, mostrándome lo equivocada que estaba, al amar a alguien como tú, a quien, a fin de cuentas, nunca importé, lo suficiente, salvo en sus momentos de extrema soledad…pese a ello, dejé a un lado mi orgullo y acudí a tí, confiándote todo cuanto yo era, aferrada, inútilmente, a la absurda esperanza, de oír un ¨te quiero¨ pronunciado por tus labios, sellados por la propia desgana, que regía tu insólito ser que tanto me cautivó y, al que evoco, una y otra vez, en mis instantes de mayor debilidad, porque no negaré que te extraño y que te sigo queriendo como el primer día, solo que ahora, me encuentro terriblemente sola y a la deriva…




 © Propiedad Intelectual. Todos los relatos, novelas y poesías que leéis están registrados. Charlotte Bennet.