viernes, 23 de mayo de 2014

Sigilo

                      


   No supe ver más allá de aquella nefasta sombra llamada egoísmo, quien impetuosa se posó en mi corazón, arrojándome a ese abismo donde no fui capaz de admitir mis errores, pues mi irreverente orgullo solía enmudecerme ante ti, lo que motivó que tomaras la fiel determinación de alejarte de mi, mientras sentía cómo me hundía, paulatinamente, en una mortuorio pozo...solo la melancolía me acompaña, llenando este vacío que asola mi alma, quien va debilitándose tras estas cuatro paredes revestidas de silencio... 
   No hay ni un solo instante que no te añore, sobre todo cuando evoco aquel día donde todo terminó...Recuerdo que nos miramos, sin necesidad de pronunciar palabra alguna. De tus ojos brotaron las primeras lágrimas, de mí ser emergió la más horrenda impasibilidad, porque no hice ademán de disuadirte para que me dieras otra oportunidad…sino que permití que te fueras con el mismo sigilo con que la tristeza asomó por la puerta, acompañada de su amigo el dolor, ese que tanto me visita cuando menos lo espero yo…pues has de saber, amada mía, que aquel día, no solo te llevaste contigo todo cuanto en mi había, sino que me despojaste de mi último suspiro solo para que muriera en vida...



 © Propiedad Intelectual. Todos los relatos, novelas y poesías que leéis están registrados. Charlotte Bennet.  



miércoles, 21 de mayo de 2014

Estrella fugaz



                           
   Apareciste en mi vida como esa hermosa estrella fugaz, que surca el firmamento para poco después desintegrarse dejando huérfano a todo un cielo estrellado, solo que a mí, me sumergiste en un inquietante oscuridad que me engulló sin dejar apenas nada de mí, excepto una funesta silueta similar a la de un espectro errante, ansioso por encontrar la paz eterna con la que calmar su adolecida alma, la cual vaga, sin rumbo, en mitad de la nada…
  Pese a ello luché por escapar de semejante agonía, entretanto en mis oídos resonaba una aterradora sinfonía de auténtico pesar, de la que hice todo un himno, mientras enjugaba mis lágrimas las cuales brotaban como un horrendo caudal repleto de sufrimiento y amargura. Algo que no llegaste a padecer dado que, a fin de cuentas, lo nuestro fue una mera ilusión forjada por dos almas perdidas en el horizonte, a los que la fortuna intentó unir en un momento de absoluto delirio...mientras que a mí el amor me cegó haciendo de mi un pobre desdichado, a ti, tan siquiera te deslumbró, sencillamente, porque mirabas hacia otro lado...


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lunes, 19 de mayo de 2014

Indolencia



  
                
  Has destruido todo cuanto yo era, reduciéndome a una distorsionada y mísera sombra de compleja desdicha, que vaga desconsolada en medio de una perpetua oscuridad, la misma que alberga tu alma funestamente confinada al más triste cautiverio, del que te nutres sin tan siquiera percatarte de todo cuanto posees, llegando incluso a no valorar este infinito amor que siento por ti, pues me castigas con el más doloroso desdén seguido por la propia indolencia que emana de tu ser…
  Aún así, permanezco a tu lado como una completa necia, albergando la esperanza de poder conquistar tu frío corazón, el cual se resiente en querer latir...
  Mas no lloro tu desventura sino la mía propia solo por haberte entregado mi vida entera, la cual me arrebataste con este silencio plagado de indiferencia que se alojó en mi adolecido corazón, olvidado en una nefasta esquina cubierta de lamento y pesar…y me perdí en semejantes altares, ciega y loca de sufrimiento pues comprendí, al final de la jornada, que tú estabas acostumbrado a vivir sin sentir, exigiendo sin dar lo que tanto esperé y te pedí pero que nunca recibí, es decir, tu amor...


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