jueves, 5 de junio de 2014

Ella

                                                


 Yo era un paria vagabundo, exento de emociones y sentimientos, hasta que ella apareció en mi vida, cual ángel caído del cielo cuya bondad me conmovió y embelesó…y la fui adorando con cada latido de mi corazón, mientras me sumergía en su maravilloso mundo cubierto de sueños y anhelos, con los que me recreé, escapando de mi mismo y de esa soledad que venía asolando mi ser, hasta la saciedad…de hecho no dudé en pactar con el tiempo para que éste se detuviera, y me permitiera seguir disfrutando de la compañía de quien más me había dado, sin yo haberle correspondido tal y como merecía, pues di por sentado quee nunca se iría de mi lado… 
  Si acaso fui el guardián de un corazón noble y sincero repleto de amor…un amor que yo fingí no sentir, cuando una parte de mi la reclamaba a gritos, ansioso por demostrarle mí infinita pasión hacia ella, pero me afané en disimular cualquier vestigio de emoción, logrando, así, que fuera alejándose, paulatinamente, de mi solo para que la soledad asomara, de nuevo, convirtiéndose, así, en mi sombra…en mi nefasta compañera...en mi desleal consejera, la cual vuelve a arrojarme a los brazos del más cruel lloro que fluye arrebatándome el aliento…sin más consuelo que el de mi eterno amigo, el silencio…


© Propiedad Intelectual. Todos los relatos, novelas y poesías que leéis están registrados. Charlotte Bennet. 

martes, 3 de junio de 2014

Cuento de hadas


                                                   
   Una vez más mi corazón volvió a despertar de su eterno letargo para volver a caer en la más nefasta tentación, que me empujó a sentir una extraña debilidad por aquel que decía que por mi sentía un profundo amor… 
  De hecho, se dedicó a construir castillos en el aire, mientras de sus labios emergían dulces promesas que iban pereciendo en el instante en que las pronunciaba, y con las que llegué a ilusionarme, muy a mi pesar…sintiéndome la princesa de mi propio cuento de hadas, cuya historia de amor quedó reducida a un aterrador lamento que fluye incesante desde mis entrañas, suscitando que mis días transcurran lánguidamente, aderezados por una inquietante oscuridad, en la que el sufrimiento me domina, fustigando mi alma con golpes de arrepentimiento por haber confiado en manos extrañas, que me moldearon como si de un bello altar se tratara, para poco después abandonarlo en una apartada esquina cubierta de polvo y espinas…

© Propiedad Intelectual. Todos los relatos, novelas y poesías que leéis están registrados. Charlotte Bennet. 

                                     

lunes, 2 de junio de 2014

Amarga espera

                   


  Larga y amarga es la espera para quien se ha enamorado de un corazón indeciso y atormentado por culpa de un pasado, que a duras penas trato de curar con sentidas dosis de amor, que esparzo avivando este pasión que siento por ti, y que tú te prestas a ignorar, temeroso de volver a tropezar, para no abrir viejas heridas que están aún por cicatrizar…
  Pese a ello, siempre estuve ahí…aún cuando el viento tus huellas quiso borrar, volví a recomponerlas para poder llegar hasta ti, y no dudé en ofrecerte todo cuanto en mi  había incluido mi ser…pero has de saber que, de un tiempo a esta parte, la silueta del desconsuelo sobrevuela a mi alrededor, para que deguste su frío veneno, que tan bien conozco y tanto aborrezco…por ello te ruego, que intentes sepultar esas nefastas sombras que te acechan, una y otra vez, en la más terrible oscuridad, intentando, así,  alejarte de mí, mientras el silencio impera entre nosotros a modo de horrenda condena, a sabiendas que por ti vivo…
…y por ti muero en cada nuevo amanecer.


© Propiedad Intelectual. Todos los relatos, novelas y poesías que leéis están registrados. Charlotte Bennet.